“ El mar cura todos los males del hombre.” – Platón
miércoles, 7 octubre 2026, 1:26 am

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Durante buena parte del siglo XX, la playa de Las Canteras no solo fue un espacio de ocio y pesca, sino también un singular escenario de actividad artesanal. Entre las décadas de 1930 y 1960, sobre la arena funcionaron talleres al aire libre donde familias como los Alcorde, los Trujillo o los Medina Vega elaboraban cabos, sogas y calabrotes con ingeniosos artilugios de madera.
Bajo la arena de la playa de La Cícer se esconde un fragmento olvidado de la historia industrial de Las Palmas: los restos del sistema de pozos y tuberías que, décadas atrás, llevaban agua de mar a la Central Eléctrica de Guanarteme para refrigerar sus turbinas. Cuando la marea y el oleaje descubren estas estructuras, asoma el pasado de una costa que mezcló energía, ingeniería y mar.
Mucho antes de la construcción del Hospital Inglés, la comunidad británica impulsó en el Puerto de La Luz la creación de The Seaman’s Mission, una institución destinada a ofrecer alojamiento, asistencia y apoyo espiritual a los marineros que hacían escala en Las Palmas de Gran Canaria. El edificio, inaugurado hacia 1890, permaneció en funcionamiento hasta 1952.
En las décadas de 1930 y 1940, Las Canteras era el destino de verano preferido por muchas de las familias más acomodadas de Las Palmas de Gran Canaria. La prensa local seguía con detalle sus llegadas, regresos y reuniones sociales, dejando un valioso testimonio de una época en la que el arenal era mucho más que una playa: era uno de los principales escenarios de la vida social de la ciudad.
El reboso de las Cruces es un fenómeno marítimo tradicional que marca el último gran episodio de fuerte oleaje antes de la llegada del verano en Canarias. Coincide en el tiempo con las Cruces de Mayo, una festividad profundamente arraigada en la cultura popular, que tiene su celebración principal el 3 de mayo.
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