“ El mar cura todos los males del hombre.” – Platón
miércoles, 7 octubre 2026, 12:57 am

DestacadoHemeroteca

Publicidad
En 1978, una propuesta vecinal planteó la construcción de un gran dique en La Cícer para “acondicionar” la zona de baño. La iniciativa, recogida por la prensa de la época, no pasó de ser una idea, pero anticipó proyectos posteriores que también amenazaron el equilibrio natural de la playa de Las Canteras y su oleaje, finalmente frenados por la oposición ciudadana.
El paso del naturalista y escritor británico Gerald Durrell por el Puerto de La Luz dejó una curiosa anécdota que conecta Gran Canaria con una de las figuras más influyentes de la divulgación de la naturaleza del siglo XX. Durante una escala de regreso desde Sierra Leona, Durrell recorrió el Mercado del Puerto en busca de frutas y verduras para alimentar a los animales que transportaba a bordo del buque Accra, una escena que él mismo relató años después en uno de sus libros.
Una crónica de 1911 recoge el dramático episodio vivido por dos turistas extranjeras que, camino de Las Canteras, estuvieron a punto de asfixiarse entre polvo, insalubridad y abandono en el barrio del Puerto. El relato, publicado en La Provincia, denuncia además las deficientes condiciones del entorno y reclama una intervención urgente de las autoridades municipales.
A finales de los años cincuenta, cuando el paseo de Las Canteras comenzaba a consolidarse como uno de los espacios más vivos de la ciudad, una mujer decidió abrir allí un pequeño templo para el arte. En el número 64 de la calle Sagasta, frente al mar, la artista canaria Pino Ojeda inauguró en 1958 la Galería ARTE, un espacio pionero que terminaría convirtiéndose en un punto de encuentro para creadores, intelectuales y amantes de la cultura. Aquella iniciativa, nacida inicialmente para mostrar su propia pintura, acabaría transformándose en la primera galería de arte dirigida por una mujer en Canarias y en un lugar clave del panorama artístico insular de la época.
El 4 de enero de 1979, once trabajadores fallecieron en la factoría Hijos de Ángel Ojeda, en El Rincón, en el que sigue siendo el accidente laboral más grave de la historia de Gran Canaria. La tragedia, provocada por la acumulación de gases tóxicos en un colector, quedó para siempre como un ejemplo de heroísmo y solidaridad, ya que todos perdieron la vida intentando rescatar a un compañero.
En mayo de 1990, la playa de Las Canteras vivió una movilización cultural sin precedentes. A iniciativa de las asociaciones vecinales «La Barra» y «La Puntilla», una treintena de artistas e intelectuales canarios firmaron el histórico «Manifiesto de Las Canteras», reclamando medidas urgentes ante el deterioro ambiental y social de la que definieron como «joya capitalina».
Publicidad
Comparte
error: Contenido protegido con derechos de autor©