“No puedes detener las olas, pero puedes aprender a surfear” _Jon Kabat-Zinn
martes, 19 mayo 2026, 5:29 am

Historias

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En 1934, el cardenal Eugenio Pacelli —futuro Papa Pío XII— hizo escala en Gran Canaria durante su viaje hacia y desde Buenos Aires. Aquella visita oficial, ampliamente recogida por la prensa de la época, dejó también un recuerdo íntimo en la memoria de Las Canteras: el instante en que el alto dignatario se detuvo a contemplar la playa ante la mirada de una niña que lo recordaría toda su vida.
La playa de Las Canteras, símbolo natural y social de la capital grancanaria, ha estado en varias ocasiones al borde de una transformación radical. En los años noventa, un proyecto para construir diques en La Cícer amenazó con alterar de forma irreversible su dinámica natural y acabar con su oleaje. La respuesta ciudadana fue inmediata: protestas, manifestaciones y una firme defensa del litoral lograron detener la intervención y preservar la esencia de la playa.
La instalación de Italcable en Las Palmas de Gran Canaria, inaugurada en 1925, supuso un hito tecnológico y urbano en la historia de la ciudad. Nacida en Milán en 1921 por iniciativa de la Banca di Roma y empresarios del sector eléctrico y de las comunicaciones, la compañía tenía como objetivo crear una red telegráfica internacional autónoma frente al dominio británico y francés.
La muestra, titulada Sujetos a la playa, supuso un rotundo éxito de público: familias enteras se acercaban día tras día para contemplar y reconocer las imágenes pegadas en el muro de la playa, rescatando recuerdos, rostros y momentos que formaban parte de la memoria colectiva de Las Canteras y de la vida cotidiana del barrio.
Playa del Carmelita o playa (o puerto) del Arrecife fueron algunos de los nombres con los que, en otros tiempos, se conocía la actual playa de Las Canteras. Con el paso de los años, terminó imponiéndose el nombre actual, que, curiosamente, alude a la industria que, durante varios siglos, extrajo piedra de su Barra y estuvo a punto de destruirla. De haberlo logrado, la playa habría perdido las cualidades naturales que hoy la convierten en uno de los mayores tesoros de Canarias.
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