“ El mar cura todos los males del hombre.” – Platón
sábado, 15 agosto 2026, 7:45 pm

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En 1934, el cardenal Eugenio Pacelli —futuro Papa Pío XII— hizo escala en Gran Canaria durante su viaje hacia y desde Buenos Aires. Aquella visita oficial, ampliamente recogida por la prensa de la época, dejó también un recuerdo íntimo en la memoria de Las Canteras: el instante en que el alto dignatario se detuvo a contemplar la playa ante la mirada de una niña que lo recordaría toda su vida.
Durante décadas, el juego del clavo fue el entretenimiento veraniego por excelencia en la playa de Las Canteras. Las pandillas de jóvenes se reunían tardes enteras para jugar, socializar y medir su destreza clavando un gran clavo en la arena, siguiendo reglas tradicionales como “si cabe o no cabe” y con partidas que iban de “el zapatero” al “chico”. Un clásico legendario de los veranos entre los años 50 y 80.
Playa del Carmelita o playa (o puerto) del Arrecife fueron algunos de los nombres con los que, en otros tiempos, se conocía la actual playa de Las Canteras. Con el paso de los años, terminó imponiéndose el nombre actual, que, curiosamente, alude a la industria que, durante varios siglos, extrajo piedra de su Barra y estuvo a punto de destruirla. De haberlo logrado, la playa habría perdido las cualidades naturales que hoy la convierten en uno de los mayores tesoros de Canarias.
Una de las tradiciones perdidas en la playa de Las Canteras es la venta de "pescado de barquillo" a pie de playa.

Hasta que cambió la normativa del Gobierno de Canarias, allá por los primeros años del siglo XXI, y obligó a los pescadores a llevar sus capturas a la Cofradía de Pescadores de San Cristóbal para su validación, se podía comprar pescado directamente sobre el mismo barquillo.
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