Hubo un día en que la playa de Las Canteras recibió una visita tan inesperada como histórica. Mucho antes de convertirse en Papa, el cardenal Eugenio Pacelli -quien años después sería Pío XII- pasó por Gran Canaria y dejó una escena que quedó grabada para siempre en la memoria de quienes la vivieron.
La historia llega a través de los recuerdos de Teye Pérez Melián, vecina de Las Canteras, que, siendo apenas una niña, presenció en 1934 aquel momento extraordinario. Décadas después seguía evocando una escena aparentemente sencilla: un cardenal de alto rango, acompañado por autoridades, que se detenía a contemplar la playa.
Su recuerdo, recogido en esta misma web, decía:
«Recuerdo cuando el cardenal Eugenio Pacelli, que después fue Pío XII, se paró a ver la playa con las autoridades que lo acompañaban. Cuando se dio cuenta de que mi madre y mi abuela nos llamaban para que no molestáramos a aquellos señores y a aquel cura con una capa encarnada, se volvió sonriente y nos dio su bendición.»
Para una niña de aquella época no era un personaje cualquiera. Era simplemente “aquel cura con una capa roja”, rodeado de autoridades, coches oficiales y una multitud pendiente de cada movimiento. Solo con los años aquella imagen adquiriría otra dimensión: aquel hombre terminaría ocupando el trono de San Pedro.
La visita tuvo lugar en el otoño de 1934. Eugenio Pacelli viajaba a bordo del vapor Conte Grande rumbo a Buenos Aires, donde iba a representar al Vaticano en el Congreso Eucarístico Internacional. En su trayecto realizó escala en el Puerto de La Luz, una parada que acabaría convirtiéndose en un acontecimiento social y religioso en Gran Canaria: el 28 de septiembre de 1934 desembarcó en Las Palmas, rodeado de un amplio séquito, y fue recibido por autoridades civiles, representantes eclesiásticos y numerosos ciudadanos que acudieron para ver de cerca a una de las figuras más relevantes de la Iglesia católica. A su paso sonaron campanas y las calles se llenaron de personas que querían saludarlo.
Aquella primera visita dejó una profunda impresión y, semanas más tarde, en octubre, volvió a hacer escala en Gran Canaria durante su viaje de regreso. En esa segunda estancia cumplió una promesa hecha a la isla: visitar Teror y el santuario de la Virgen del Pino. Años después, sus palabras sobre Canarias aparecerían publicadas en L’Osservatore Romano, donde habló del afecto recibido y de la profunda religiosidad que percibió durante su paso por la isla.
Pero mientras los periódicos recogían recepciones oficiales, ceremonias y discursos, la memoria popular conservó otra imagen mucho más cercana: la de un futuro Papa asomándose a la playa de Las Canteras y saludando a unos niños que jugaban en la arena.
Cinco años después de aquella escena, en 1939, Eugenio Pacelli sería elegido pontífice con el nombre de Pío XII.
Y, sin saberlo, una playa, unos niños y una familia de Las Canteras habían compartido un instante con quien acabaría siendo una de las figuras más influyentes del siglo XX.

Descubre más desde www.miplayadelascanteras.com
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


