¿Nunca se han preguntado por qué se llama playa de Las Canteras y no *playa de la Cantera?
La transición del topónimo playa del Arrecife a playa de Las Canteras se produjo de manera paulatina, a medida que se desarrollaba la actividad de extracción de piedras para fabricar pilas de agua, a finales del siglo XIX .
Cabe señalar que la primera actividad de extracción de grandes piedras de arenisca en La Barra comenzó en el siglo XVIII, cuando el istmo y el arrecife eran un páramo deshabitado y solitario.
Y es que, para responder a la pregunta anterior, no se trataba de una sola, sino de dos actividades extractivas bien diferenciadas: por un lado, la obtención de grandes bloques de arenisca y, por otro, la extracción destinada a la fabricación de pilas de agua. Por tanto dos canteras diferenciadas.
La industria inicial de la piedra, que casi acaba con la playa tal como la conocemos hoy, estuvo activa durante el siglo XVIII. Mientras se destruía nuestro arrecife natural, la ciudad crecía. Con muchas de las piedras extraídas del Arrecife se levantaron algunas de las mejores casonas de Vegueta, incluida la Catedral de Santa Ana: varias de sus columnas están hechas con piedra de La Barra. Si te acercas y te fijas bien en ellas, podrás ver incluso pequeñas caracolillas fosilizadas.
La extracción continuada de piedra en La Barra estuvo a punto de hacer desaparecer este rompeolas natural, lo que habría puesto en riesgo la estabilidad de la playa y su ecosistema. Afortunadamente, esa actividad se detuvo a tiempo.
…Y se suspendió la extracción de las grandes piedras, salvándose así, sin lugar a dudas, gracias a la intervención de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas, que se opuso a que se extrajeran bloques de La Barra para la construcción de edificaciones, logrando la paralización de dicha actividad.
José Viera y Clavijo dirigía en aquellos años la Real Sociedad Económica de Amigos del País cuando esta institución “concretó su informe sobre La Barra y lo remitió al corregidor, porque, al ritmo que se estaban sacando bloques, iban a terminar con La Barra de Las Canteras”.
La Real Sociedad a de finales del siglo XVIII envió un oficio al corregidor, haciéndole presente los perjuicios de la extracción masiva de bloques para la construcción y pidiéndole que cesara esa actividad.
Los Amigos del País se opusieron a que se extrajeran bloques masivamente de La Barra para la construcción de edificaciones, logrando la paralización de dicha actividad, pero no a que se extrajeran para la labor artesanal de tallar pilas de piedra destinadas a filtrar agua, una práctica que continuó hasta finales del siglo XIX.
Tras la paralización de la extracción de los grandes bloques de arenisca, se continuó legalmente, hasta finales del siglo XIX, con la obtención de piedras para la elaboración de pilas destinadas a purificar el agua. Fue una industria artesanal básica durante aquellos años para minimizar enfermedades como el tifus y otras dolencias.
Las pilas destiladeras de La Barra fueron muy populares durante décadas: no había casa acomodada en Gran Canaria que no contara con una de ellas para destilar agua destinada a beber y cocinar. La fama de nuestras pilas de arenisca de La Barra cruzó fronteras y océanos, enviándose a numerosos países, entre ellos Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo.
Paradójicamente, hoy su nombre recuerda la industria que casi la destruyó
A finales del XIX se paralizó también esta industria de pilas –y menos mal–, pues se extraía la piedra a golpe de dinamita. La Barra Grande, sobre todo, sufrió muchísimo. Las cicatrices de los bloques extraídos están a la vista de todos los que se acercan hasta el arrecife.
En definitiva, como pueden leer, la supervivencia de nuestra playa estuvo en vilo y, curiosamente, conservamos un nombre que hace referencia a la industria que casi la destruyó.


