Cada vez que la zona de playa comprendida entre Punta Brava, Churruca y La Cícer pierde mucha arena y deja al descubierto los restos de su pasado industrial, me pregunto por qué Ciudad de Mar, no aprovecha estas situaciones para retirar aquellos elementos que pueden resultar peligrosos: hierros, restos no naturales y estructuras de hormigón.
Este verano, debido al largo periodo durante el que estos restos han permanecido al descubierto, se podría haber aprovechado la oportunidad para actuar y renaturalizar de una vez por todas este tramo de playa. Sin embargo, la solución por parte municipal parece limitarse a esperar a que vuelva la arena y los cubra de nuevo.
Sería estupendo que se actuara para que las losetas de hormigón y otros restos potencialmente peligrosos fueran retirados definitivamente de este espacio. No se trata de esperar a que la arena vuelva a tapar el problema, sino de aprovechar cada oportunidad para solucionarlo.
Los restos de los antiguos pozos que todos hemos podido ver, relacionados en el pasado con el sistema de refrigeración de la desaparecida central eléctrica, parecen tener, además, cierta importancia como elementos vinculados a la arqueología industrial, según estudios patrimoniales.
Pero una cosa no tiene por qué estar reñida con la otra. Aquellos elementos que puedan tener interés histórico o patrimonial deberían ser estudiados, documentados y, en su caso, protegidos adecuadamente. En cambio, los restos que no tengan ese valor y puedan suponer un riesgo deberían ser retirados.
La playa debe ser un espacio seguro y lo más naturalizado posible, compatible, por supuesto, con la conservación de aquellos elementos que realmente formen parte de su patrimonio histórico.
Este verano, usuarios de la playa han ido avisando de la presencia de hierros potencialmente peligrosos en la zona, una labor que debería corresponder al servicio de playas.
Convivir con restos y estructuras potencialmente peligrosas junto a los bañistas no parece una buena idea. La recuperación de estos espacios, retirando aquello que no forma parte del medio natural y pueda suponer un riesgo, debería ser una prioridad para Ciudad de Mar cuando se presentan estas oportunidades.
Porque, al final, no deberíamos esperar a que la arena vuelva a tapar el peligro.
www.miplayadelascanteras.com
Descubre más desde www.miplayadelascanteras.com
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



4 comentarios
Sergio
16 de septiembre de 2026Deberían retirar todos los elementos no naturales que aparecen en la zona de La Cícer.
Ahora dicen que las piedras son propias de esta zona, y me quedo incrédulo cuando se afirma que eso siempre ha pasado. Yo me he criado en Guanarteme y he surfeado en esta playa durante más de 35 años, incluso cuando todavía estaba la central.
Lo que está claro es que la demolición de la fábrica se realizó mal y que más de la mitad de los callaos de la zona proceden del Barranco de La Ballena.
¿O nadie recuerda cuando la arena de La Cícer era más negra que el carbón?
Alfonso Jurado
12 de septiembre de 2026Es totalmente natural debido al efecto de las mareas, pero no hacen nada por restaurarlo y por desgracia no es la imagen que quieren ver los turistas y visitantes, la playa cada vez está más abandonada por las autoridades
Manolo
12 de septiembre de 2026Los restos aludidos no son naturales de la playa…forman parte de un uso seguramente justificado de otro momento de la ciudad, por tanto aprovechar el descubierto de esas estructuras y demás elementos, es una oportunidad para quitarlos…y aquellos que se valoren como estructuras a preservar, pues dejarlas.
Y cierto es que hace décadas la zona de la Cicer era mas una escombrera que una playas cuidada…por tanto es una excelente idea la de aprovechar el momento de poca arena y mejorar la playa.
Javier Sánchez Paz
11 de septiembre de 2026Totalmente de acuerdo. Además, esta misma zona, lamentablemente fué una escombrera cómoda e incontrolada, con lo cual hay restos de bloques, piezas de hormigón, baldosas, tubos de uralita etc…. Todo esto da una imagen denigrante ante la gran cantidad de visitantes y locales vinculados a los deportes playeros que frecuentamos la zona indicada.
La playa tiene que tener callaos y trozos de roca y piedras propias del sistema marino. Nada más.