El secreto de los dos soldados holandeses enterrados bajo la arena del istmo

Cuatro siglos después de uno de los episodios más violentos vividos por Las Palmas, unas obras en la calle Rosarito sacaron a la luz, en el año 2000, los restos de dos hombres enterrados juntos. Monedas holandesas, una lesión traumática y la singular disposición del enterramiento llevaron a los investigadores hasta una posible conexión con la armada de Pieter van der Does y el ataque de 1599.
Foto del año 2000, en el momento del descubrimiento de los restos óseos de los dos hombres.

En el año 2000, unas obras en la calle Rosarito sacaron a la luz los restos de dos hombres enterrados juntos. Una disposición poco habitual, una lesión traumática, monedas holandesas y otros objetos abrieron una interesante vía de investigación que llevó hasta uno de los episodios más violentos de la historia de Las Palmas: el ataque de la armada de Pieter van der Does en 1599.

Hoy resulta difícil imaginar que bajo las calles de La Isleta, entre grandes edificios, tráfico intenso y el ir y venir de vecinos y turistas, pueda encontrarse la huella de una lucha cuerpo a cuerpo ocurrida hace más de cuatro siglos sobre la arena del istmo de Santa Catalina.

A finales del siglo XX, durante unas obras de saneamiento y mejora de la infraestructura urbana en la calle Rosarito, aparecieron restos humanos. El hallazgo motivó la intervención del Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria y el posterior estudio arqueológico del depósito funerario.

Los investigadores se encontraron con un enterramiento singular: dos individuos masculinos adultos depositados juntos, con una disposición poco habitual. El estudio antropológico permitió obtener información sobre aquellos hombres y detectar en uno de ellos una lesión traumática de guerra.

Entre los materiales recuperados junto a los restos aparecieron varias piezas que fueron identificadas como cs de la época, además de otros objetos que aportaron nuevas pistas sobre el contexto en el que vivieron y murieron aquellos dos hombres.

Pieza (moneda)  encontrada en uno de los cuerpos

Aquellos hallazgos abrieron una interesante vía de investigación.

¿Quiénes eran? ¿Por qué fueron enterrados juntos en aquel lugar? ¿Y qué relación podían tener con los enfrentamientos que se produjeron en estas playas durante los siglos XVI y XVII?

Una de las hipótesis planteadas por los investigadores condujo hasta 1599, cuando una poderosa armada holandesa, al mando del almirante y general Pieter van der Does, llegó a Gran Canaria con el propósito de atacar Las Palmas.

Recreación de la llegada de las tropas a Gran Canaria en 1599

La expedición holandesa estaba formada por una enorme fuerza naval y militar: 74 barcos de guerra y un gran número de hombres.

El ataque desencadenó varios días de combates. La ciudad resistió y los enfrentamientos dejaron numerosas víctimas entre los defensores y los invasores.

Los holandeses sufrieron también importantes pérdidas. Según las fuentes históricas, más de un millar de sus hombres murieron antes de que la expedición decidiera finalmente retirarse hacia sus barcos.

El entorno de La Isleta y el istmo fue uno de los escenarios de aquella contienda.

Las tropas locales intentaron frenar el avance de los invasores y se produjeron enfrentamientos en diferentes puntos de esta zona. Muchos de los hombres que llegaron con la armada holandesa nunca regresaron a sus barcos.


¿Dos soldados de Van der Does?

Los investigadores consideraron que la cronología, el contexto arqueológico, la disposición del enterramiento y los materiales recuperados permitían relacionar a aquellos dos individuos con alguno de los episodios bélicos ocurridos en esta zona, a pie de las Isletas.

Entre las hipótesis, una de las que cobró mayor fuerza fue su posible relación con el ataque de Pieter van der Does en 1599.

La presencia de las monedas holandesas constituye uno de los indicios más llamativos.

Sin embargo, la arqueología obliga a mantener cierta prudencia. No se conoce ningún dato sobre aquellos hombres ni existe una identificación individual que permita afirmar con absoluta certeza que pertenecieron a la expedición de Van der Does.

Pero las evidencias resultan suficientemente sugerentes como para considerar que aquellos dos hombres pudieron ser soldados de la armada holandesa muertos durante aquellos enfrentamientos con las milicias locales.

El saqueo de Las Palmas

El ataque de 1599 no se limitó a los combates a pie de playa.

El 3 de julio, los principales edificios de la ciudad fueron saqueados e incendiados. El Palacio Episcopal, el Ayuntamiento, la fortaleza de La Luz, las casas del Cabildo y de la Audiencia, iglesias, conventos y numerosas viviendas sufrieron las consecuencias de la entrada de las tropas holandesas.

La Catedral de Santa Ana tampoco escapó al saqueo. De ella se llevaron el reloj y sus dos campanas, mientras fueron destruidos retablos y altares. La ciudad quedó profundamente marcada por aquellos acontecimientos.

Cuatro siglos bajo la arena

Mientras los documentos conservaron el recuerdo de Van der Does y de su ataque y saqueos, dos de sus posibles protagonistas quedaron olvidados bajo la arena que une naciente y poniente del istmo.

El paisaje del lugar cambió por completo. Pasaron los siglos. Se construyeron calles y viviendas y la ciudad fue creciendo sobre aquel antiguo escenario de batalla.

Hasta que, aproximadamente cuatro siglos después, unas obras en la calle Rosarito hicieron que el pasado y la sombra del ataque holandés volvieran a aparecer.

El estudio arqueológico del enterramiento permitió analizar los restos y los objetos que los acompañaban. La disposición de los cuerpos, las evidencias antropológicas y los materiales recuperados aportaron nuevas pistas sobre aquellos dos hombres y sobre el contexto histórico en el que murieron.

El hallazgo fue estudiado por Javier Velasco Vázquez, Verónica Alberto Barroso y Pedro Quintana Andrés en el trabajo La mala muerte. El depósito funerario de la calle Rosarito de La Isleta, publicado por el Cabildo de Gran Canaria en 2003. La investigación analiza el depósito arqueológico, los restos humanos y su contexto histórico, planteando distintas hipótesis sobre la cronología y las circunstancias de aquel singular enterramiento.

Hoy, quien transita por la populosa Isleta o recorre las calles próximas al antiguo istmo difícilmente puede imaginar lo que ocurrió allí, en aquella playa desierta, hace más de cuatrocientos años.

Dos soldados. Una batalla sangrienta. Una ciudad saqueada. Y un secreto que permaneció oculto durante cuatro siglos bajo la arena del istmo.

Fuentes: Patrimonio del Cabildo de Gran Canaria y otras


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