De «sebar olas» a «hacer el Cristo»: el vocabulario más playero de Las Canteras

La playa de Lass Canteras no solo tiene un paisaje y una biodiversidad únicos; también posee un lenguaje propio forjado por generaciones de playeros. Expresiones como «sebar olas», «hacer el Cristo», «el agua está sopa» o «vienen los rusos» forman parte de un patrimonio popular que aún hoy sobrevive en la memoria de quienes han vivido la playa como una forma de vida.
Overbooking en Las Canteras, hacia 2005.

Cada playa tiene su propia forma de hablar. Pero pocas conservan un vocabulario tan rico, auténtico y entrañable como Las Canteras.

Durante décadas, los playeros han transmitido palabras y expresiones que forman parte de la memoria colectiva de quienes han crecido entre la arena y los baños en la marea.

Este es un pequeño recorrido por algunos de los términos más genuinos del lenguaje canterano.

«¡Vamos a la Peña!»

Pocas frases han sonado tanto en Las Canteras como esta.

Para muchos niños y niñas, llegar nadando hasta la Peña la Vieja supuso su primera gran aventura en el mar y en Las Canteras, casi siempre acompañados por sus padres o por algún hermano mayor. Durante décadas fue el punto de encuentro de las pandillas veraniegas, el lugar donde se demostraba quién ya sabía nadar y quién se atrevía a dar el salto desde la peña.

En los años cincuenta incluso llegó a tener un trampolín. Hoy sigue siendo uno de los grandes iconos naturales de la playa, aunque conviene recordar que lanzarse desde ella entraña riesgos y siempre hay que comprobar antes la profundidad y la presencia de rocas en el fondo.

Saltando desde la Peña

«¡El agua está sopa!»

Cuando el mar alcanza su temperatura más agradable, «calentita», normalmente a finales de agosto o en septiembre, muchos repetimos la misma frase: «El agua está sopa».

Y si el baño es en alguno de los charcos, aún más…

Entonces nadie quiere salir del agua. Los más pequeños se pasan horas enteras a remojo hasta que los dedos terminan completamente arrugados.

De remojo

«¡Que vienen los rusos!»

Una expresión muy popular entre los playeros habituales de los años ochenta y noventa.

No tenía nada que ver con Rusia.

Así llamaban, siempre con cierto tono cariñoso, a los miles de visitantes que venían a Las Canteras los domingos y festivos desde otros barrios de la ciudad o desde distintos municipios de Gran Canaria.

Su llegada era inconfundible: sombrillas, neveras, mesas, sillas, radios, colchonetas, casetas de playa y todo lo necesario para pasar el día entero sobre la arena.

Aquellos domingos Las Canteras se llenaba literalmente de vida.

La playa con caseta en un festivo de los años 50

Eres un dominguero…

Muy relacionado con la expresión anterior.

El dominguero era el usuario ocasional de la playa que solo aparecía los domingos o festivos. Durante muchos años se le culpó –casi siempre de forma injusta– de la suciedad que aparecía en la arena tras las jornadas de mayor afluencia.

Hoy la expresión apenas se utiliza, pero durante décadas formó parte del lenguaje cotidiano de los más playeros.

Un señor poco playero contempla la playa de Las Canteras.

«Vamos a sebar olas»

Si existe una expresión que identifica a Las Canteras, es esta.

Sebar olas significa dejarse llevar por la fuerza de una ola. Puede hacerse con una tabla de surf, con un bodyboard, a pecho o simplemente jugando en la misma orilla.

Es un término utilizado por generaciones de surferos y playeros y forma parte del vocabulario propio de la playa.

Sebadera con un kayak


«Viene la serie»

Los surferos conocen perfectamente esta expresión.

Las olas no llegan aisladas, sino agrupadas en series de tres o cuatro, siendo normalmente la segunda o la tercera las más grandes.

También los patrones de pequeñas embarcaciones esperan el «jacío», el momento de calma entre series, para cruzar con seguridad las bocas de la Barra.

Serie de olas en Los Muellitos.

Está glasy; está chopy

Dos palabras heredadas del mundo del surf.

Cuando el mar está glasy, las condiciones son perfectas: superficie lisa, sin viento y olas bien formadas.

Cuando está chopy, ocurre todo lo contrario. El viento desordena el mar y las olas pierden calidad.

Chopy

Hagamos la croqueta

Mucho antes de que las toallas, pareos o sillas invadieran la playa, los niños salíamos del agua y nos revolcábamos sobre la arena seca y calentita para quitarnos el frío.

Aquello era «hacer la croqueta».

Una imagen que muchos recuerdan con enorme nostalgia.

Antonio y Maria Elena hacen la croqueta

Cuidado con los partigazos

Partigazo: palabra muy canaria.

Un partigazo es un golpe fuerte provocado, normalmente, por un resbalón o una caída.

En Las Canteras suele asociarse a quienes caminan distraídos sobre las peñas mojadas tras la pleamar.

Una persona camina al atardecer sobre las rocas de Los Lisos

«Te pego una ahogadura»

Otro clásico de las pandillas playeras.

Consistía en hundir por sorpresa la cabeza de un amigo bajo el agua durante unos segundos.

Hoy sabemos que no deja de ser un juego peligroso y conviene evitarlo.

Juegos al caer el sol


«Vamos a submarinear»

Ponerse las gafas, el tubo -y, a veces, las aletas- y descubrir los fondos marinos. Eso es submarinear.

Especialmente en lugares como El Charcón o la Barra, donde generaciones enteras descubrieron por primera vez peces, estrellas de mar, erizos y toda la riqueza del «océano en miniatura».

Submarineando

Eres un friolero

Siempre existe uno en cada grupo de amigos o de una pandilla.

Es quien tarda varios minutos en decidirse a entrar al agua, moja primero los pies, luego los tobillos… y, cuando por fin se atreve, apenas permanece unos minutos bañándose antes de volver a buscar el calor del sol.

Ser friolero no tiene cura.

Entrando despacio al agua…

Falta el repunte de la marea…

Los buenos playeros saben que la pleamar no termina exactamente cuando lo dice la tabla de mareas.

Todavía queda el repunte.

Esas últimas olas, normalmente más grandes, sorprenden cada verano a quienes colocan la toalla muy cerca de la orilla con la marea llenando.

Una ola del repunte atrapa la toalla de un turista

Vete a mojarte los ñoños

Una expresión cien por cien canaria.

Mojarse los ñoños es caminar por la orilla dejando que la espuma de las olas acaricie los pies.

También era la frase que muchas madres repetían a sus hijos antes de abandonar la playa:

«Vete a mojarte los ñoños y quítate la arena, que nos vamos para casa».

Ñoños de remojo

Voy a echarme un margullo

Margullar es nadar bajo el agua.

Los buenos margulladores eran capaces de recorrer varios metros con los ojos abiertos, moviéndose entre las peñas como un pez.

Carmen margullando


¡Vaya siroco!

Mucho antes de que la palabra «calima» se popularizara, en Las Canteras se hablaba de siroco.

Ese viento cálido y seco, procedente del desierto africano, dio origen incluso al canarismo «asirocado», utilizado para describir a alguien aturdido o aplatanado por el calor.

Siroco o calima potente sobre Las Canteras

«¡Vaya revolcón!»

Todo playero guarda en su memoria algún revolcón memorable.

Una gran ola te hace perder la orientación, te envuelve en espuma y te zarandea como si estuvieras dentro de una lavadora.

La experiencia enseña que lo más importante es mantener la calma y esperar a que la fuerza del mar pase.

Playeros frente al oleaje

«El mar está como un plato»

Cuando no hay viento ni olas, Las Canteras ofrece una superficie completamente lisa.

Entonces se dice que «el mar está como un plato».

Para los bañistas es una delicia; para los surferos, una jornada sin olas.

Mar plato

Haz el Cristo

No hay mejor sensación que tumbarse boca arriba sobre el agua, con los brazos abiertos y las piernas estiradas, dejándose llevar.

En Las Canteras, a esa postura siempre se le ha llamado «hacer el Cristo».

Además de ser una forma de relajarse, también es una técnica muy útil para recuperar fuerzas si alguna vez nos sentimos cansados en el mar.

Haciendo en Cristo

Estas son solo algunas de las muchas frases que forman parte del inmenso patrimonio inmaterial de Las Canteras. Expresiones que no aparecen en los diccionarios, pero que siguen vivas en la memoria de varias generaciones de playeros y que cuentan, por sí solas, una parte de la historia de la playa más querida de Gran Canaria.

Seguramente habrá segunda parte…

Si ves un error o quieres añadir alguna frase a este texto, envíanos un correo a forocanteras@gmail.com y lo valoraremos

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