El 13 de septiembre de 1888, antes del amanecer, sobre las 6 de la mañana, quedó marcado para siempre en la historia de Las Palmas de Gran Canaria.
A primera hora, el vapor italiano Sud-América, con 260 emigrantes y 69 tripulantes a bordo, de la compañía de navegación italiana “La Veloce”, procedente de Buenos Aires y con destino a Génova, al mando del capitán Carlo Bertona, realizaba maniobras de fondeo en la dársena del Puerto de La Luz.
En ese mismo momento, el vapor francés La France, de la Société Générale de Transportes, con el capitán Raymond Verd al mando, maniobraba en la misma zona portuaria. Lo que ocurrió después fue cuestión de segundos.
El buque francés, de mayor tamaño, con alrededor de 4.575 toneladas, embistió al italiano por un costado, abriendo una enorme vía de agua. El impacto fue devastador.
El Sud América comenzó a hundirse rápidamente. En menos de media hora, desapareció bajo las aguas del puerto. A bordo se desató el caos. Pasajeros intentando salvarse, gritos, confusión… y un mar que, en cuestión de minutos, se convirtió en tragedia. Se estima que murieron 79 personas, en su mayoría emigrantes italianos que regresaban a su país.
…se despertaron sobresaltados tras la violenta colisión; en gran número corrieron a la cubierta, donde reinaba el desorden y el terror; muchos se lanzaron al agua, arrojando primero a los niños, que, medio asfixiados, recogían las lanchas que pronto se lanzaron al rescate; muchos botes de los otros vapores fondeados en la dársena del muelle, también algunas falúas del puerto, como la falúa de Sanidad…
Verd, capitán de La France, tuvo la desfachatez de culpar al barco italiano de la colisión y de ser, por tanto, el causante de la tragedia, pero la investigación española, y luego el tribunal de Londres, devolvieron el lugar de «víctima» a Bertora y a su tripulación.
Una tragedia frente a la ciudad
Lo más impactante es que todo ocurrió a escasos metros de la orilla, ante la mirada de la ciudad. Vecinos del puerto y marineros participaron en las labores de rescate e hicieron todo lo que pudieron ante la rapidez del hundimiento. La rápida movilización de los doctores de la ciudad, como Don José Champsaur, Don Luis Millares, Apolinario Macías, etc., pudo “devolver” a la vida a muchos náufragos.
Un episodio clave en la historia marítima, siendo, sin duda, el día más negro en la historia del Puerto de La Luz.
Cada mes de septiembre, Las Palmas de Gran Canaria guarda un momento de silencio para recordar uno de los episodios más trágicos de su historia marítima: el naufragio del vapor italiano Sud América, ocurrido el 13 de septiembre de 1888 en el Puerto de La Luz.
Más de un siglo después (138 años al escribir esta reseña), la ciudad sigue rindiendo homenaje a aquellas víctimas, en su mayoría emigrantes italianos que regresaban a su país tras cruzar el Atlántico.
El acto se celebra en el Cementerio de Vegueta, donde reposan muchos de los fallecidos. Allí se alza un monumento funerario, construido en mármol y donado por Italia, que se ha convertido en símbolo permanente de este recuerdo.
Cada año, ante este espacio cargado de historia, en medio de un pequeño acto de recuerdo, se depositan flores en memoria de quienes perdieron la vida horas antes del amanecer.
Este homenaje mantiene vivo el vínculo entre Canarias e Italia. No solo recuerda una tragedia, sino también una época marcada por la emigración, los viajes transoceánicos y los riesgos del mar.



