“No puedes detener las olas, pero puedes aprender a surfear” _Jon Kabat-Zinn
jueves, 14 mayo 2026, 7:55 am

Editorial

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Con la llegada de 2026, vuelve la reflexión sobre el estado y la gestión de uno de los espacios más valiosos de la ciudad. Las Canteras, playa y paseo, afronta un nuevo año con retos evidentes en ordenación, mantenimiento y cuidado ambiental. ¿Está la gestión a la altura de la verdadera importancia de este enclave para vecinos, visitantes y ciudad?
Las playas de Las Canteras y El Confital encarnan mejor que ningún otro lugar la verdadera resiliencia de la ciudad. A pesar del abandono institucional, la falta de mantenimiento y los continuos problemas que las aquejan, siguen resistiendo y renaciendo cada día. Su fuerza no reside solo en la naturaleza que las conforma, sino en el amor y la defensa constante de quienes las disfrutan y las sienten como parte de su identidad.
En El Confital es como tener el Jardín Canario, pero junto al mar: un auténtico parque natural marítimo repleto de recursos, una verdadera aula al aire libre. En cualquier ciudad civilizada del mundo estaría impecable, gestionado como el espacio natural único que es, cuidado hasta el mínimo detalle para el disfrute de toda la ciudadanía, tanto locales como visitantes.
Cuando hablamos del término "playa del Inglés", nos referimos a un destino claramente enfocado al turismo masivo: hoteles, restaurantes, bares y un diseño de ocio pensado para explotar al máximo su capacidad vacacional. Esa estética, orientada exclusivamente al disfrute turístico, ha dado lugar a un enclave muy popular entre el turismo de masas, pero que carece de la autenticidad cultural e histórica que debería impregnar a Las Canteras.
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