Las Canteras parece haber entrado en una etapa de decadencia y de falta de atención institucional. Hay numerosos indicios que así lo evidencian: el estado de los balnearios, la escasa presencia policial, el cierre del cuartelillo de la Policía Local en el paseo, el deterioro de los muros de la playa, la falta de iniciativa para ordenar un paseo cada vez más chabacano, el mal estado general de la plaza de La Puntilla, el deterioro del paseo de Los Nidillos y el insuficiente control de las plagas, entre otros problemas.
En los últimos días hemos conocido que han quedado desiertas las licitaciones para rehabilitar la pasarela de acceso a la playa de El Confital y para reformar la zona de accesibilidad universal de Playa Grande. Todo ello refuerza la sensación de abandono y la falta de capacidad de gestión en uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad.

El problema de que estas licitaciones queden desiertas radica, en gran medida, en la escasa dotación económica de las ofertas, que hace que a las empresas no les resulte rentable ejecutar las actuaciones.
Y cuando las licitaciones sí salen adelante, en ocasiones ocurre que, precisamente por esa limitada dotación presupuestaria, algunos trabajos se ejecutan de «mala manera». Ahí está el ejemplo del contrato de mantenimiento de los muros de la playa. Sinceramente, visto el resultado, casi habría sido preferible no hacer nada.
Quizá la Concejalía de Ciudad de Mar tenga que hacer auténticos malabarismos con su presupuesto para atender las numerosas necesidades que van surgiendo en las playas de la capital. Tal vez el Ayuntamiento considere que destinar más recursos es imposible o no sea una prioridad.
Hay UTE que gestionan importantes cantidades de dinero público municipal. Es el caso, por ejemplo, del mantenimiento del paseo o de la limpieza de las barandillas. El mantenimiento, sin duda, es mejorable, y las barandillas llevan décadas sometiéndose a labores de eliminación de la herrumbre; probablemente habría resultado más rentable sustituir las barandas que presentan un mayor grado de corrosión. Por otro lado, el último contrato del servicio de limpieza de la playa está dotado con 16 millones de euros para los próximos cuatro años. Por su parte, el servicio de salvamento y socorrismo supuso un coste cercano a los 3,3 millones de euros durante el periodo 2021-2025 y actualmente continúa prestándose mediante una prórroga anual del contrato.
Las Canteras ha entrado en una etapa de «renovarse o morir», y el panorama no resulta especialmente halagüeño. Basta con recorrer el litoral desde El Confital hasta el monumento del Atlante para comprobar el estado actual y constatar que la relación de problemas mencionada en el primer párrafo podría incluso ampliarse.
A pesar de todo, la extraordinaria resiliencia de Las Canteras sigue permitiéndonos disfrutar de un espacio único y excepcional. Sin embargo, a nadie debería caberle la menor duda de que podría estar en un estado infinitamente mejor.
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1 comentario
Alfonso Jurado
16 de agosto de 2026Para el ayuntamiento la playa es secundario, lleva años demostrandolo