“No puedes detener las olas, pero puedes aprender a surfear” _Jon Kabat-Zinn

Vivencias

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Para mirar hacia atrás probé a cerrar los ojos, y entonces, curiosamente, se avivó el brillo de los colores almacenados en mi memoria. El mar, el cielo, la arena, las distantes montañas, pero también las sombrillas, las toallas, todo lo comprendido en mi recuerdo, adquirió una esplendente tonalidad mágica.
«Yo viví enfrente de la playa de Las Canteras». Con esta evocación arranca el relato de Alicia Gonzálvez, un viaje íntimo a la memoria de la avenida de Sagasta y la Playa de Las Canteras de los años 40 y 50. Entre parquecitos hoy desaparecidos, barquillos varados junto a la Barra y juegos infantiles en la arena, la autora reconstruye una infancia marcada por el mar, la pesca y la vida cotidiana de una comunidad profundamente ligada a su litoral. Un testimonio que combina nostalgia, detalle y cultura popular para retratar una playa que, pese al paso del tiempo, sigue siendo el corazón emocional de quienes crecieron junto a ella.
Recorrido vital por la playa de Las Canteras a través de los recuerdos de una “playera de toda la vida”, que reconstruye su infancia, juventud y madurez ligadas al mar. Desde los baños en la zona del antiguo Reina Isabel hasta la observación actual del deterioro ambiental, el relato combina memoria personal, vida cotidiana y una reflexión sobre los cambios físicos y sociales del litoral. Un testimonio íntimo que reivindica la relación profunda entre la ciudad y su playa.
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