“No puedes detener las olas, pero puedes aprender a surfear” _Jon Kabat-Zinn

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Entre el jable de El Confital se esconden vestigios marinos con historia propia. Allí, en la orilla, pueden encontrarse los llamados “ojos de Santa Lucía”, pequeños discos nacarados que, en realidad, son los opérculos de una antigua caracola: la Astraea rugosa. Un molusco que habita en Canarias desde tiempos remotos y que aún hoy sobrevive en los fondos marinos de la bahía de El Confital.
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