“ El mar cura todos los males del hombre.” – Platón
jueves, 17 septiembre 2026, 12:39 pm

Artículo científico

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Probablemente haya visto alguna vez macroalgas o plantas marinas acumuladas en las orillas del litoral español. Esto ocurre sobre todo en otoño, cuando individuos o fragmentos de estos vegetales se desprenden de los fondos marinos. Estos restos acaban llegando a la costa, donde se acumulan y forman los llamados arribazones.

Sin embargo, este proceso natural no tiene nada que ver con las llegadas masivas de ciertas macroalgas que afectan cada vez más a algunas regiones costeras, sobre todo en verano. Este fenómeno, causado por alteraciones de origen humano, se conoce como marea de macroalgas y produce graves impactos ecológicos y socioeconómicos.
Dos estudios internacionales advierten de que el riesgo de inundaciones costeras ha aumentado en las últimas décadas. Uno de estos trabajos estima que el ascenso del nivel del mar explica el 58 % de los episodios extremos en el océano registrados entre 2000 y 2018 y ha casi triplicado el número de días afectados desde la década de 1970.
Erizos, estrellas, pepinos de mar, ofiuras y crinoideos parecen criaturas sin relación, pero todos comparten un mismo origen evolutivo. Bajo su asombrosa diversidad se esconde un “kit biológico” común —esqueleto calcáreo, sistema hidráulico y metamorfosis radical— que les ha permitido sobrevivir más de 500 millones de años y colonizar prácticamente todos los ecosistemas marinos.
En los océanos y aguas dulces del planeta, los dientes han adoptado las formas más insospechadas: algunos animales carecen por completo de ellos, mientras que otros producen decenas de miles a lo largo de su vida. En el medio acuático, donde la comida puede escapar, flotar o resistirse, la boca se convierte en un laboratorio evolutivo: los dientes son herramientas, armas y, en muchos casos, auténticas piezas de ingeniería biológica.
Un nuevo estudio publicado en PNAS alerta del elevado porcentaje de macroplásticos en la fauna marina: un 35 % de las aves, un 12 % de los mamíferos y un 47 % de las tortugas analizados habían ingerido estos materiales. Aunque la mortalidad directa es baja, ciertos plásticos resultan especialmente dañinos y afectan a especies de la Lista Roja de la UICN.
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