“ El mar cura todos los males del hombre.” – Platón
lunes, 12 octubre 2026, 12:51 am

Playa Grande

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El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha sacado a licitación las obras para ampliar y modernizar la zona de baño asistido de Las Canteras, situada junto a la plaza Miguel Martín Fernández de la Torre. La actuación, con una inversión de 208.835 euros, incorporará nuevos espacios y servicios adaptados para mejorar la accesibilidad y facilitar el disfrute de la playa a todas las personas.
Bajo la arena de la Playa Grande descansan antiguas peñas que durante décadas formaron parte del paisaje cotidiano de Las Canteras. El Pico, El Trampolín, Las Cangrejillas o El Suceso fueron puntos de juego, pesca y encuentro, hoy casi olvidados por la acumulación de arena que ha transformado este tramo de la orilla canterana.
Un llenazo histórico en la playa de Las Canteras, probablemente en un festivo o domingo de verano de los años sesenta. Con la marea llena y las casetas alineadas, la Playa Grande se quedaba pequeña ante la multitud. Una imagen que retrata el auge previo al desarrollo turístico del sur y los primeros pasos del turismo escandinavo.
El balneario de Tomás Miller y sus instalaciones anexas en Playa Grande afrontan un futuro incierto debido al aumento del nivel del mar y a la intensificación de los temporales. Lo que hace décadas se construyó sin prever estos riesgos hoy obliga a tomar medidas urgentes para proteger las instalaciones y planificar un replanteamiento más seguro y sostenible del paseo de Las Canteras.
Lo que era -en décadas pasadas- la playa más turística, llena de hamacas y turistas en temporada alta y, en verano, la zona más bulliciosa, con familias y pandillas pasando los días, se ha convertido, en parte, en una gran cancha deportiva donde cientos de deportistas practican actividades sobre la arena.
El Peñón, una gran formación rocosa incrustada en la orilla y situada aproximadamente en el centro de la playa de Las Canteras, actúa hoy como un testigo natural de la dinámica de la arena. Su fisonomía cambiante, condicionada por los movimientos del sedimento, permite interpretar la evolución del sistema litoral y recuperar la memoria de un paisaje que, en el pasado, fue mucho más abrupto y rocoso.
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