“ El mar cura todos los males del hombre.” – Platón
jueves, 29 octubre 2026, 10:36 pm

Década 1950-1960

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El Club Pala marcó una época muy especial de mi juventud. En verano, después de San Juan, que era cuando empezaba la temporada de playa para la gente de mi época, venía desde mi casa en La Isleta, caminando deprisita por la avenida a bañarme enfrente de el Club. Me cambiaba, dejaba el bolso en sus dependencias, y corría a bañarme. Recuerdo la amabilidad de Luis Báez, al permitirme usar el Club, pues yo no era socia, aunque si mis tíos.
Las vacaciones de verano de 1954 comenzaban para mí el día de San Juan. Desde entonces, cada jornada tenía un mismo destino: la playa de Las Canteras. Después de terminar las tareas de casa que mi madre me imponía como condición, salía corriendo hacia La Puntilla con el bañador puesto, deseando llegar al mar. Allí me esperaba el agua, las amigas del colegio, los juegos en la arena y aquellos interminables baños que marcaban los veranos de nuestra juventud. Son recuerdos sencillos, pero profundamente felices, de una época en la que la playa era el centro de nuestra vida.
En septiembre de 1952, un grupo de jóvenes emprendió a pie el camino desde la playa de Las Canteras hasta la villa de Teror para participar en la festividad de la Virgen del Pino. Juan Boza Chirino rememora aquella peregrinación, el ambiente festivo, las promesas, las rondallas y el regreso al barrio de Peña la Vieja, en un emotivo testimonio de una tradición que marcó a varias generaciones de grancanarios.
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