Los ciudadanos de esta ciudad no se merecen semejante chapuza.
Una visión pobre y deficiente del espacio —no se valoró correctamente la importancia de este rincón de la bahía de El Confital—, un mal proyecto y una construcción lamentable fueron las causas que llevaron a este horrible resultado final.
A pesar de los intentos por encontrar algún aspecto positivo en esta obra “paisajística”, no se aprecia nada que respalde semejante diseño y construcción.
Merecemos considerablemente más: un mirador encantador en un entorno acogedor, rodeado de vegetación y sombra. Donde el espacio debería adaptarse de manera eficiente para minimizar el impacto del ruido producido por los vehículos de la autovía del norte.
En la actualidad, disputas competenciales entre el Cabildo Insular de Gran Canaria (quién lo construyó) y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria (quién debe mantenerlo y cuidarlo) tienen al llamado mirador del Lloret en un estado deplorable, una vergüenza para todos aquellos que lo visitan.
El lugar podría sumar, junto al penoso potrero “temporal” (que lleva ya 4 años…) y al aparcamiento (el cual podría moverse más hacia el barranco), para dar paso a la creación de un hermoso y gran parque a las orillas del Atlántico.
Lo que está actualmente construido en el mirador solo sirve para recordarnos la mala gestión, ejecución y mantenimiento en muchos de los proyectos públicos realizados en esta ciudad.
En Las Canteras y El Confital, lamentablemente, tenemos una amplia experiencia histórica en este tipo de actuaciones.
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