“Cuando dos caminos se separan… toma aquel que se dirija a la playa”. Hannah McKinnon

Sábado de temperaturas primaverales

Apuntes sobre la 18º edición de la Travesía a Nado “ El Rio” entre Lanzarote y La Graciosa.

Foto superior: comparativa en el número de participantes entre la primera travesía y la del 2010.

He participado en 17 de estas Travesías y confieso que al saber el número de inscripciones pensé que se podría desbordar a la organización. Nada de eso. El control del evento fue perfecto y eficiente en todos sus aspectos, con Suso Corujo al frente. Se de lo que hablo pues durante muchos años, aparte de nadarlas, he participado en la organización de las mismas y se lo complejo que es llevar a feliz termino un evento de estas características. Felicitaciones al Presidente del Cabildo de Lanzarote, que también nadó, y a todos los colaboradores.

Un equipo de masajistas nos dejó los músculos bien templaditos para afrontar los 2.600 metros del recorrido sobre el nivel del mar. Siempre hay que contar con algunos metros más debido a la corriente de turno. Unos quince minutos de gimnasia rítmica para no perder el tono y a viaje. Tres embarcaciones de Lineas Marítimas Romero, llenas de participantes, nos trasladaron de Caleta del Sebo a la Playa Bajo Risco en Lanzarote, punto de salida. El trayecto a nadar estaba bien señalizado con varias boyas para evitar despistes. Lo que pasa es que la señora corriente, más o menos fuerte siempre la hay, nos suele jugar alguna mala pasada. Parece como si quisiera dejar claro que estamos en “terreno” de su propiedad. La cobertura fue perfecta; helicóptero para vigilar posibles desvíos y muchas embarcaciones grandes y pequeñas, piraguas, zodiacs con socorristas, etc. Ahora bien, aquí entre nosotros, a veces cuando caemos en el seno de alguna ola, solo vemos cielo y alguna pardela. A la llegada a la meta, un estricto control de los navegantes para verificar la llegada de todos, ponernos la medalla de participación y ver el tiempo empleado en el recorrido. Como siempre, desde la primera edición, Embotelladora de Canarias, por medio del Señor Montero y su equipo, repartiendo a manos llenas sus vigorizantes productos. Nos saben a gloria oiga. A continuación una suculenta paella que nos deja bien entonados y con el tino completo. Se termina, el evento oficial, con la entrega de trofeos. Pero la fiesta sigue. En medio de todo este jolgorio, me viene a la mente a los que tuvieron la idea original en el pasado siglo, allá por 1993, Wiso y Paco Reyes. Doy por seguro de que se sorprenderían de ver que los cincuenta participantes en la primera Travesía se hallan incrementado hasta los 586 de esta 18º edición.

Un pequeño comentario sobre mi XVII experiencia y otras notas.

Corriente, de Poniente a Naciente (Famara-Los Fariones.)

Salida a las 13.30 horas del sábado 25 de septiembre.

Como siempre, dejé hueco a la tropa que siempre sale en tromba. Madre mía. Es todo un espectáculo. Lo que pasa es que si te tiras al agua con ellos, te pueden dejar hecho una piltrafa. Las patadas y manotazos son de repetición. No respetan a las personas de cierta edad ni nada. Ya llegarán. Cuando se calma el rebumbio, salimos a nuestro aire los que hemos nacido antes y comenzamos tranquilitos nuestra singladura. Los primeros mil metros los nadamos con olas más bien tranquilas, pero al llegar a la punta del Torreón, la corriente, calladita la boca y sin aspavientos, empezó a empujarnos hacia los Fariones. Está claro que hablo de mi y de los que como yo, nadamos reposadamente. Los otros, “los máquinas” ponen el turbo y no se ríen de la corriente ni de las olas porque tragarían agua. Van derechitos como flechas. Bien, como iba diciendo, después de los primeros mil metros, la marea me empujó unos cien metros hacia el Este, pasando las boyas de señalización del trayecto. Pronto se acercó una piragua y me corrigió el rumbo indicándome que debía tumbar hacia barlovento. Unos 300 metros antes de entrar en el Puerto, las olas se crecieron un poco más-quizás para despedirse- pero pude entrar por la bocaina sin más contratiempos. Una vez dentro de la bahía parece como si te inyectaran un combustible especial. Duración de mi trayecto una hora treinta minutos. Terminé bastante completo.

Participantes en estas Travesías.

1º , 50- 2º, 70- 3º, 78- 4º, 104- 5º, 143-

De la 6º a la 17º un promedio de 350 nadadores.

Esta última, Nº 18º, 586 participantes.

Vicente García Rodríguez ( Texto, fotos). Dibujo de Cristina Domínguez.

30 de Septiembre de 2010

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