Cada 18 de mayo se celebra el Día Internacional de los Museos, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de estos espacios museísticos como guardianes de la historia, la identidad y el conocimiento. Y precisamente este día deja una pregunta inevitable mirando hacia nuestra joya capitalina: ¿cómo es posible que la playa de Las Canteras, uno de los espacios naturales, históricos y sentimentales más importantes de Canarias, continúe sin disponer de un museo o centro de visitantes propio cuando se llevan años hablando de este tema?
No hablamos únicamente de un edificio con fotografías del pasado canterano en las paredes. Hablamos de un lugar vivo, capaz de explicar a residentes y turistas qué hace única a esta playa. Un arenal inseparable de la historia y la vida de Las Palmas de Gran Canaria.
Sin duda necesitamos, urgentemente, un espacio donde conocer su biodiversidad, sus episodios históricos, las luchas vecinales por conservarla, los personajes que crecieron en su orilla y la enorme influencia que ha tenido en la construcción emocional y cultural de la ciudad.
La idea, además, no es nueva. Lleva años sobre la mesa.
En 2018 se anunció desde Ciudad de Mar la intención de crear un centro de interpretación para divulgar la historia y los valores de Las Canteras. La propuesta contemplaba ubicarlo en parte de las instalaciones náuticas del Real Club Victoria, junto a La Puntilla, aprovechando incluso espacios cerrados bajo la plaza. El proyecto buscaba acercar al visitante a la riqueza histórica y ambiental de la playa.
Parecía un paso importante. Pero el tiempo pasó y aquella iniciativa quedó varada en algún cajón.
No fue la única oportunidad perdida.
Posteriormente surgió una propuesta mucho más ambiciosa: convertir la emblemática «casa de Padorno», en Punta Brava, en el gran museo de Las Canteras. La histórica vivienda, cargada de simbolismo y situada frente al Atlántico, aparecía como un lugar ideal para albergar un espacio permanente dedicado a la playa. Desde hace años distintas voces defendieron que aquella casa reunía todas las condiciones para convertirse en un auténtico centro de interpretación de referencia. La pandemia terminó apagando aquella posibilidad.
Y sin embargo, la necesidad continúa siendo evidente.
Porque el desconocimiento sobre Las Canteras existe. Se da por hecho que todos conocen su historia, sus rincones y su toponimia, pero no es así. Muchos residentes -y, por supuesto, los turistas- desconocen temas fundamentales y la riqueza del lugar. El conocimiento haría que Las Canteras no se tratara como un parque temático donde todo vale.
¿Cuántos saben que figuras como Manolo Millares, Martín Chirino o Tony Gallardo tuvieron una estrecha relación vital con Las Canteras? ¿Cuántos conocen la importancia de la Barra como cantera, las historias de los pescadores, la lucha surfera contra los diques en La Cícer o el valor ecológico de Los Lisos? Muchos menos de los que pensamos.
Paradójicamente, ya se demostró que existe interés por contar esas historias. En 2018, la exposición Las Canteras, la playa y sus historias, celebrada en el Museo Elder y comisariada por Tino Armas (quien les redacta este texto) y la periodista Ángeles Arencibia, logró reunir patrimonio, relatos, objetos y memoria colectiva en la primera gran muestra dedicada específicamente a la playa. Aquella exposición evidenció algo muy simple: Las Canteras tiene contenido, tiene historias y tiene público, ya que ha sido una de las exposiciones más visitadas de siempre en este museo.
Además, hoy un museo ya no debe entenderse como una sala estática. Las nuevas tecnologías permiten experiencias inmersivas, realidad virtual, recreaciones históricas o recorridos interactivos. De hecho, recientemente proyectos sobre futuros escenarios de Las Canteras y el cambio climático han demostrado las posibilidades educativas y divulgativas de nuevas herramientas.
Un centro de visitantes moderno podría explicar cómo «funciona» la playa, mostrar su biodiversidad, rescatar fotografías históricas, contar historias humanas, proyectar documentales y convertirse en una parada obligatoria para cualquier persona que quiera entender realmente la esencia vital de Las Canteras.
Las Canteras recibe cientos de miles de visitantes cada año. Lo único que sigue faltando es el lugar donde explicar su historia, su patrimonio natural y su memoria.