Redes de retención, análisis del agua y retirada de vertidos: un protocolo para minimizar los riesgos de las escorrentías del barranco de la Ballena en La Cícer

Las escorrentías del barranco de la Ballena vuelven a poner sobre la mesa los riesgos medioambientales y sanitarios en La Cícer. Proponemos un protocolo de actuación basado en la retención de residuos, el análisis del agua, el balizamiento de la zona afectada y la retirada de los vertidos acumulados.
Imagen de La Cícer tras las recientes escorrentías del barranco de la Ballena

Las escorrentías que desembocan en la playa de La Cícer a través de la salida de lo que antaño fue un barranco natural, ahora convertido en un enorme desagüe de aguas de dudosa procedencia cada vez que llueven cuatro gotas, y los vertidos del depósito de tormentas de la calle Churruca, que se producen cuando se libera agua muy sucia hacia el mar, constituyen dos graves problemas medioambientales y de salud pública para la playa de Las Canteras.

El problema del control de las supuestas aguas pluviales -que no lo son en un porcentaje considerable- que llegan a través del barranco de la Ballena se ha agravado enormemente debido al crecimiento de la ciudad y al entubamiento del cauce a su paso por Guanarteme.

Como ya hemos explicado en publicaciones anteriores, el agua que discurre por este barranco procede, en parte, de un depósito de tormentas situado bajo la rotonda próxima al Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín. Cuando la capacidad del sistema resulta insuficiente para almacenar el agua de lluvia mezclada con otras aguas de dudosa procedencia de las zonas urbanizadas situadas por encima del hospital, los aliviaderos permiten que el excedente fluya hacia la playa a través del antiguo cauce del barranco de la Ballena.

Archivo (2019)

Sin una solución aparente a este problema, a principios de este siglo se intentó abordar la situación, pero un cambio en el Gobierno municipal hizo que el proyecto cayera en el olvido.

Así las cosas, parece que tendremos que resignarnos a soportar las riadas de aguas sucias en pleno corazón de La Cícer, una playa conocida por la práctica del surf. Cada vez que el barranco vuelve a correr, empeoran las condiciones sanitarias del entorno y aumenta la preocupación por los posibles riesgos para la salud de quienes utilizan la playa.

Lo curioso e incomprensible es la forma en que el Ayuntamiento, a través del servicio de Ciudad de Mar, aborda cada episodio de escorrentía. Este problema exige una respuesta, no actuaciones chapuceras y a escondidas, de madrugada, tratando de «esconder» los charcos bajo paladas de arena. Una arena que puede quedar contaminada y sobre la que, horas después, se sientan los jóvenes a pasar el día.

¿Qué medidas deberían adoptarse?

Es necesario establecer un protocolo de actuación para cuando las escorrentías lleguen a la playa.

1. Instalar una red de retención de residuos. La primera medida debería ser colocar una barrera o red en la salida del barranco que permita recoger los residuos sólidos de mayor tamaño y retirarlos posteriormente. Así se evitaría que buena parte de esa basura llegara a la playa y acabara dispersándose con el oleaje.

2. Analizar el agua y publicar los resultados. Es imprescindible analizar el agua de cada episodio de escorrentía para determinar su grado de contaminación. Cada riada debería ir acompañada de un análisis cuyos resultados se hicieran públicos con transparencia, para que todos sepamos a qué riesgos nos exponemos si nos bañamos en las inmediaciones de la desembocadura después de una lluvia.

3. Balizar y aislar la zona afectada. La zona de playa alcanzada por las escorrentías debe señalizarse y delimitarse, aislando los charcos y las áreas afectadas por el agua que ha discurrido por el barranco. La prevención debe primar sobre cualquier otra consideración.

4. Retirar el agua acumulada. Por último, habría que estudiar la instalación de equipos de bombeo para retirar el agua contaminada acumulada y trasladarla mediante camiones cisterna adecuados a una instalación autorizada para su tratamiento, siempre que los análisis y las condiciones técnicas lo aconsejen.

Es una irresponsabilidad cubrir con arena, como se viene haciendo, los charcos de aguas sucias durante la madrugada para evitar denuncias y publicaciones críticas, en lugar de abordar el problema de fondo.

La playa de Las Canteras, y en particular el entorno de La Cícer, merece una actuación acorde con la gravedad del problema. No nos merecemos respuestas chapuceras destinadas a ocultar una situación que, lejos de desaparecer, amenaza con repetirse cada vez que llueve.

Única medida que toma Ciudad de Mar ante una escorrentía del barranco de la Ballena

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Fotos: Facebook de Ciudad de Mar y miplayadelascanteras.com


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