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Viernes: con la brisa del norte llegan las nubes

La casa de la playa de Las Canteras por Miguel Rodríguez Díaz de Quintana

El inmueble, fabricado en 1904 por Laureano Arroyo y Velasco, es historia viva del nacimiento y esplendor del arenal capitalino.

La noti­cia apa­re­cida en los medios infor­ma­ti­vos anun­ciando que va a ser demo­lida una casa emble­má­tica y anti­gua del Paseo de Las Can­te­ras, ha revo­lu­cio­nado a gran parte de la pobla­ción, como así lo refle­jan los tes­ti­mo­nios de men­sa­jes que de inme­diato están apa­re­ciendo en las redes socia­les.
La casa de marras de la Playa de Las Can­te­ras fue fabri­cada en 1904, cuyos pla­nos los ela­boró el arqui­tecto cata­lán, Lau­reano Arroyo y Velasco, pero como en aquel momento el ala­rife era el res­pon­sa­ble de la arqui­tec­tura muni­ci­pal y dio­ce­sana y no podía fir­mar­los, ya que era el que luego los iba a auto­ri­zar y no debía de ser arte y parte, en su nom­bre los rubricó Fer­nando Nava­rro y Nava­rro.

Todo aquel amplio sec­tor era pro­pie­dad de la fami­lia Apo­li­na­rio, y el bene­mé­rito doc­tor, don Bar­to­lomé Apo­li­na­rio Macías (1856-1929), apo­dado cari­ño­sa­mente ‘Gota de Leche’, fundó en aque­llos amplios terre­nos la Casa Asilo de San José en 1891, con el obje­tivo de auxi­liar a todo aquel que lo nece­si­tara en el enton­ces ale­jado sec­tor y, espe­cial­mente, a los mari­ne­ros que lle­ga­ban enfer­mos a nues­tro Puerto a bordo de los tran­sat­lán­ti­cos. Será el citado arqui­tecto don Lau­reano quien diseñó todo el sani­ta­rio recinto en 1896, época en que empe­za­ron a levantarse las edi­fi­ca­cio­nes en la pri­mera línea de la playa.

Para estar cerca del esta­ble­ci­miento, don Bar­to­lomé deci­dió levan­tar una casa inme­diata y así poder estar siem­pre dis­po­ni­ble y a cual­quier hora para aten­der las urgen­cias que podrían pro­du­cirse. Una comu­ni­ca­ción inte­rior per­mi­tía al galano tras­la­darse en pijama de un lugar a otro sin nece­si­dad de salir a la calle. El bené­fico asilo será luego gene­ro­sa­mente donado a la ciu­dad con arre­glo a una serie de esti­pu­la­cio­nes para que siguiera ejer­ciendo su labor huma­ni­ta­ria.

El doc­tor Apo­li­na­rio, que fue en aque­lla casa cón­sul de Holanda y con­de­co­rado gene­ro­sa­mente por la Reina Gui­ller­mina, fue padre en su segundo matri­mo­nio con doña María Fer­nanda Nava­rro de la Torre, del con­ti­nua­dor de su esplén­dido legado, don Juan Fran­cisco Apo­li­na­rio Nava­rro, segundo direc­tor de la Casa Asilo de San José y Pre­si­dente de la Cruz Roja espa­ñola, ade­más de un exqui­sito caba­llero que siem­pre lamen­taba que a su padre no le fuera nunca reco­no­cido su altruismo por el gobierno espa­ñol. Este olvido lo com­pensa un grupo de ami­gos de Don Juan Fran­cisco soli­ci­tando al Rey que al hijo del fun­da­dor le otor­gara la Gran Cruz de la Orden de Bene­fi­cen­cia, cre­den­cial que el monarca de inme­diato le con­ce­dió con motivo de su ono­más­tica, en 1982.

A la muerte del galeno don Bar­to­lomé en 1929, el inmue­ble a demo­ler fue here­dado por su citado hijo, en donde tenía su con­sulta pri­vada y estuvo resi­diendo durante algún tiempo. La casa va a ser luego muy visi­tada en las navi­da­des por el esplén­dido belén que Juan Fran­cisco ela­bo­raba artís­ti­ca­mente en sus salo­nes con mag­ní­fi­cas figu­ras napo­li­ta­nas. La prensa lo situaba entre los mejo­res que por aque­lla época se exhi­bían en la ciu­dad. Sin­tió mucho des­pren­derse de aquel legado, por­que donado al Cabildo Insu­lar de Gran Cana­ria, la cor­po­ra­ción lo depo­sitó sin inte­rés en la resi­den­cia Santa Rosa­lía de Telde y hoy parece que las figu­ras han desa­pa­re­cido.

Nuevo pro­pie­ta­rio
Tras­la­dada su resi­den­cia a un nuevo edi­fi­cio de la Ave­nida de Esca­le­ri­tas, don Juan Fran­cisco Apo­li­na­rio decide des­pren­derse por venta de la casa de la Playa de Las Can­te­ras. Ante el nota­rio Mariano Nieto Lledó se cele­bró final­mente la tran­sac­ción, el 22 de marzo de 1974, entre el médico y don José Gar­cía Roady, un impor­tante con­se­jero de la empresa hote­lera Hotinsa, quien dos años antes ya había empezado a rea­li­zar las refor­mas. La casa no fue demo­lida, como se ha lle­gado a suge­rir. En esta oca­sión es el doc­tor arqui­tecto cán­ta­bro, Ernesto de Riaño Lozano, quien se encarga de la obra. Se reformaron varios ele­men­tos de tabi­que­ría inte­rior y se sus­ti­tuyó la bal­co­nada anti­gua de la fachada para dar paso a la ins­ta­la­ción del esplén­dido corre­dor cana­rio que sus­ti­tuyó al pri­mi­tivo. que por su estilo, ha sido hasta ahora la edi­fi­ca­ción más foto­gra­fiada por los extran­je­ros que nos visi­tan por­que ven en aque­lla vivienda cen­te­na­ria un ine­quí­voco refe­rente de la arqui­tec­tura tra­di­cio­nal colo­nial canaria, la única que queda en pie en nues­tra emble­má­tica y que­rida Playa de Las Can­te­ras. Tam­bién se pro­por­cionó a la alzada can­te­ría azul del país para pro­te­ger y forrar el zócalo bajo y ribe­tear con pie­dra de Aru­cas la puerta y ven­tana.

El nuevo pro­pie­ta­rio, con su ele­gante esposa, Dolo­res Bravo de Laguna y Miranda, cari­ño­sa­mente lla­mada en fami­lia Lili, darán a la nueva vivienda remo­de­lada una exce­lente vida social, en donde llegó a reu­nirse en cier­tas oca­sio­nes las fami­lias de la alta bur­gue­sía de Gran Canaria. Un triste acon­te­ci­miento ocu­rrió aca­bada de inau­gu­rarse la remo­de­lada vivienda al falle­cer en ella la dama fran­cesa, Mar­rette Roady, la madre del entris­te­cido pro­pie­ta­rio.

Que en su momento no se haya cata­lo­gado a peti­ción de los due­ños del inmue­ble, no debió de ser impe­di­mento para que los res­pon­sa­bles de velar por el escaso patri­mo­nio que nos va que­dando no le hayan dado la máxima pro­tec­ción inte­gral que se merece.
No cabe duda, que las vie­jas e his­tó­ri­cas cons­truc­cio­nes tam­bién son víc­ti­mas de los tiem­pos, del paso­tismo y de las finan­zas.

Pues si no hay otro reme­dio, que des­canse en paz.

Miguel Rodríguez Díaz de Quintana. Historiador.

Artículo publicado en el periódico La Provincia.

 

Damas y caballeros posando delante de la casa del doctor Apolinario en el año 1915

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Comentario

  1. Viki Valle:

    mayo 19, 2022

    Espero que esta historia ayude a ganar la batalla contra la destruction de esa casa histórica. Buen trabajo de recopilación histórica.

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