De mediados de octubre a finales de noviembre, cientos de pollos de pardela alzarán su primer vuelo hacia el mar en uno de los momentos más delicados de su ciclo vital. Estas aves marinas abandonan sus nidos para dirigirse al océano, donde comenzarán una nueva etapa de su vida. Sin embargo, durante sus primeros vuelos pueden desorientarse por la iluminación artificial de paseos marítimos, edificios y carreteras, especialmente en zonas urbanas próximas a la costa.
La contaminación lumínica puede hacer que las jóvenes pardelas pierdan la orientación y terminen cayendo al suelo, en playas, jardines, carreteras o incluso en espacios públicos. Una vez en tierra, tienen dificultades para remontar el vuelo y quedan expuestas a peligros como los atropellos, los ataques de animales o la deshidratación. Por ello, la colaboración ciudadana resulta fundamental para contribuir a su protección durante estas semanas.

¿Qué hacer si encuentras una pardela accidentada?
Si encuentras un ejemplar que no puede volar o permanece en el suelo, debes informar al teléfono de emergencias del Gobierno de Canarias (112) y facilitar toda la información posible sobre el lugar exacto del hallazgo y las circunstancias en las que se encuentra el ave.
Mientras llegan los servicios de rescate o los voluntarios, es importante mantener al animal tranquilo y evitar manipularlo más de lo necesario. Si es seguro hacerlo, se puede recoger con cuidado, utilizando una toalla o un paño para proteger las manos y evitar que el ave se golpee o se estrese. Después, debe colocarse en una caja de cartón ventilada, cerrada y en un lugar oscuro, tranquilo y alejado de personas y animales domésticos.
No hay que darle comida ni agua, ya que una manipulación inadecuada puede causarle daños. Tampoco se debe intentar lanzarla al aire o devolverla al mar por cuenta propia. Lo más adecuado es seguir las indicaciones de los servicios especializados y mantenerla bajo resguardo hasta que se hagan cargo de ella.
La participación ciudadana es esencial para que muchas de estas jóvenes aves puedan superar sus primeros vuelos y llegar al mar. Ante el hallazgo de una pardela accidentada, actuar con calma y avisar a los servicios de emergencia puede marcar la diferencia.
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