La Provincia. Marzo 1998
Armando Ojeda
Cientos de libélulas aparecieron aproximadamente una hora antes del mediodía de ayer en Las Canteras y sus alrededores, convirtiéndose en el auténtico centro de atención de los paseantes y usuarios de la playa, asombrados por la inesperada visita de numerosos grupos de estos insectos. Estos fueron previsiblemente transportados por los fuertes vientos de dirección sureste que han venido soplando sobre la capital grancanaria en los últimos cuatro días, que además de polvo en suspensión han traído consigo otros efectos secundarios.
Desde el puesto de la Cruz Roja en la playa se constató que las únicas molestias ocasionadas por las libélulas fueron los impactos contra los transeúntes, ninguno de los cuales fueron atendidos por picaduras y similares. Los insectos, de color amarillo ocre, ya aparecieron tímidamente durante la mañana del viernes, pero fue ayer, cerca de las once horas, cuando se concentraron en grandes grupos desde El Confital hasta La Cícer. Grupos que revoloteaban entre los quince y los dos metros de altura, y que de improviso emprendían vuelos rasantes ante el estupor de los bañistas. Los insectos se fueron diseminando a medida que iba avanzando la jomada, hasta dejarse notar con mucha menos intensidad ya sobre las seis de la tarde. Aun así, sobre las 16.00 horas su presencia fue notable en la zona de El Confital, en donde los pescadores del lugar confesaban que era la primera ocasión en la que veían a estos insectos en el entorno.
La calima
Paradójicamente, las libélulas han aparecido en la capital grancanaria justo cuando comenzaba a remitir la calima que durante esta semana y la anterior ha asolado las Islas. El día de ayer amaneció más despejado, y, según fuentes del Centro Meteorológico, esta será la tendencia en las próximas jomadas. Aunque las mismas previsiones se ofrecían hace siete días, cuando las condiciones del tiempo volvieron a experimentar un cambio brusco.
Además de en Las Canteras y las calles aledañas a su paseo, las libélulas también aparecieron en grupos numerosos en el cono sur del municipio, y en las cercanías de Jinámar. El previsible origen de este fenómeno no es otro que el viento procedente del norte del continente africano, que además de polvo ha podido traer consigo a los insectos. Estos suelen proliferar con la llegada del calor, en tomo a las aguas estancadas, por lo que sorprende su concentración en la misma playa.
Entrada la tarde, sobre las tres horas, tanto en los servicios de Medio Ambiente del Cabildo como en las dependencias de la Policía Local y Protección Civil y el Centro Meteorológico se desconocían los detalles sobre la súbita invasión de insectos. Momentos después, la Policía Local informaba que su presencia no se podía considerar ni mucho menos como una plaga de ‘caballitos del diablo’. Por cierto, los visitantes fueron confundidos en un primer momento por los paseantes con langostas, dada su forma de aglomerarse en vuelo. Pero bastó el contacto directo para comprobar el tipo de insecto del que se trataba. Hoy, se esperan cielos despejados y menos viento, con lo que también deberían remitir las libélulas, lo último en ‘fenómenos meteorológicos’ en la capital grancanaria.
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