Las reales sociedades económicas de amigos del país fueron impulsadas por Carlos III para promover la agricultura y la instrucción pública. La de Las Palmas (la Económica, en adelante) nació en 1776 y hoy es la institución civil más antigua de Canarias. Desde entonces ha intervenido en un gran número de asuntos: desde la salvación de la Barra de Las Canteras, a la división provincial o la repoblación forestal de la cumbre.
Y ha sugerido ideas como el impulso a la caza de ballenas en Arguineguín.
El investigador Salvador Miranda Calderín, autor de la Historia de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas en el siglo XX (1901-1960), entre otras obras, sitúa a finales del XVIII, -unos 20 o 30 años después de la fundación de la sociedad- el momento en que la Económica “se planta y pide al corregidor de la isla que pare la extracción de bloques de la Barra para construcción”.

José Viera y Clavijo dirigía la Económica cuando esta institución “concreta su informe sobre la Barra y su petición al corregidor, porque al ritmo que se estaban sacando bloques iban a terminar con la Barra de Las Canteras”, señala Miranda.
“Sin embargo”, agrega, “sí veía con buenos ojos que se siguiera extrayendo los bloques para las pilas de agua”.
La visionaria petición de la Económica tuvo “efecto inmediato” y logró que el corregidor prohibiera la extracción de rocas para construcción.
¿Por qué piedra para la construcción no; y pilas para depurar el agua, sí?
“Primero por el volumen, y segundo por la generalidad. Esos bloque para la construcción se podía extraer de cualquier otro sitio, no necesitaban unas cualidades técnicas, como sí la requieren las piedras de filtrar agua, que se sacaban de manera artesanal”.
De la “extracción masiva” de aquellos años y su uso en la construcción hay evidencias en la Catedral de Las Palmas.













