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La playa ⛱️

Martes: se esperan grandes claros después del mediodía
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Tienda de aceite y curry

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Foto: Bhagwan Godhwani, en la caja del minimercado Godhwani.

Hay aceite de almendras, de coco, de jazmín, de sésamo y hasta aceite purificado de vaca, pero no hay vinagre. En su lugar, para, por ejemplo, mantener el escabeche, se ofrece aceite de mostaza. También hay variedad de currys, en forma de polvo, salsa, pasta picante, etcétera. El transeúnte puede pasar por delante de este comercio del número 59 de la calle Los Gofiones (prolongación de Sagasta) y tomarlo por una de las tiendas de aceite y vinagre que han sobrevivido a la penetración de las grandes superficies. Pero, si traspasa su umbral, penetra en un mundo con ecos de lejanía. Como los bazares, hoy en retroceso, como los templos, instalados en lugares discretos, el minimercado Godhwani es una impronta india en el paisaje urbano de Las Palmas.

Bhagwan Godhwani es uno de los hermanos que regenta este negocio. Sentado en la caja registradora atiende a los clientes con la familiaridad del tendero de toda la vida. Entra un ciclista y le pregunta “¿Cómo estás, mi niño?”. Llega luego un cliente indio y, sonriente, le dice “How are you?”. A continuación, ambos prosiguen la conversación en sindi, la lengua que hablan los indios asentados en Las Palmas.

Bhagwan nació hace más de setenta años en Pune, cerca de Bombay, y vive en Las Palmas desde hace cuatro décadas. Sobre su cabeza, en la pared que está tras la caja, tiene una foto de su padre y sus tíos, que regentaron el restaurante Estrella de la India, en el centro comercial Solera de España, una seña de identidad de la calle Albareda, ya desaparecida, frecuentada por marineros soviéticos y marroquíes. En la pared hay también fotografías de gurús, imágenes del dios Ganesha, con cabeza de elefante, y de la diosa Durga, con varios brazos, así como un cartel de las dunas de Maspalomas. En los mostradores, junto a la caja, hay rosarios, pilas, chocolatinas, azafrán, pintura de ojos india y barajas de Heraclio Fournier.

El reportero pasea por la tienda absorto con los productos que están a la venta y con la sonoridad de sus nombres: guisantes con paneer –taquitos de leche cuajada-, espinacas con paneer, paneer con tikka –una especia-, arroz pulao, arroz al limón, arroz al curry, salsa de curry estilo tikka, salsa de curry estilo korma, pasta de dientes ayurvédica, sin fluor…

Gopi compra pasta de mango y tamarindo y aceite de coco para el pelo. De padre indio y madre canaria, esta clienta habitual llama la atención del periodista sobre los estantes de especias con variedad de pimientas, semillas de amapola, de cardamomo negro y de cardamomo verde, polvo de jengibre, etcétera. En esto, uno de los empleados de la tienda, Lahsem, interviene en la conversación y muestra un paquete de kalanjoee. Lahsem, bereber nacido en Ouarzazat, Marruecos, cuenta a la clienta y al reportero que esta especia, que se extrae de un árbol de origen árabe, sirve para regenerar la sangre. Lahsem indica que hay que ingerir el kalanjoee en una infusión mezclada con miel pura de abeja y que no debe de beberse por la noche porque puede provocar insomnio.

El reportero continúa con su inspección de la tienda en compañía de Gopi: escabeche con limón, mango, verdura y guindilla picante; pasta de mango, de jengibre con mango, de mango con granada; arroz basmati, cerveza Cobra. Junto a las imágenes indias, el recinto está decorado con adornos navideños. Gopi le pregunta a Bhagwan:

-¿Han vendido mucho por el Diwali?

-Sí, mucho.

El Diwali es la principal festividad hinduista y para su celebración se cocinan platos tradicionales. La comunidad india de Las Palmas compra muchos de sus ingredientes en el minimercado Godhwani, pero en esta tienda, además, se venden objetos para el culto: En un estante hay paquetes de sándalo y cajetillas de hierbas para quemar. En otro, envueltas en plástico, se alinean figurillas de Ganesha, Hánuman, el dios con cabeza de mono, y Lakshmi, la diosa de la belleza y la buena suerte.

Gopi muestra al reportero distintos tipos de pan: chapati punjabí, chapati de Madrás, con pimienta negra y lentejas, naan, más grueso, papadoum que se fríe o se pasa por la plancha… Se suma entonces a la conversación Hari, el encargado, nacido en Baroda, cerca de Bombay, y residente en Las Palmas desde hace años. Antes de trabajar para Bhagwan y sus hermanos, Hari tuvo su propio establecimiento: un bazar de electrónica y ropa en el Solera de España, junto al Estrella de La India. El periodista le pregunta por los dulces de vivos colores que se exponen en una nevera, entre el estante del sándalo y el de las deidades, y Hari le cuenta que el sai, verde fosforescente, es de pistacho, y el colour, verde, blanco, y rosa chicle, es de leche.

En el momento de la despedida, Bhagwan intercambia unas palabras en sindi con Hari y éste obsequia al reportero con unas porciones de sai y de colour en un recipiente de plástico. Antes de abandonar la tienda, el periodista echa un último vistazo a las especias, los dioses y las barajas de Heraclio Fournier y, mientras lo hace, un chico africano, que ha comprado un paquete de café Ortega, se despide de Bhagwan, al que le da las gracias en árabe: “shukran”.

 

 

 

 

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