Gemma Martínez Soliño, concejala de Desarrollo Estratégico, Sostenibilidad y Energía, Parques y Jardines y Sector Primario, ha visitado la finalización de la instalación junto al equipo de Mobiliario Urbano y los responsables de la obra. Allí se ha congratulado de que «por fin César Manrique vuelve a La Puntilla y su Juguete del Viento vuelve a rolar con los vientos Alisios».
Para la reposición de la obra, en convenio con la Fundación César Manrique gestiona la conservación y difusión de la obra del artista, el Ayuntamiento sacó adelante una licitación con un presupuesto de 290.009,90 € que incluía la renovación de la cimentación de hormigón armado revestido de acero cortén y la construcción e instalación de una réplica original del monumento, siguiendo los planos y la carta de colores original.
Para la fabricación del nuevo monumento, de 9,67 metros de altura y 5,86 de ancho y compuesto por 52 piezas móviles, se ha empleado acero inoxidable 316, al que se le han aplicado varios tratamientos para prolongar su vida útil como el pintado exterior de cuatro capas de protección y acabado en epoxi y poliuretano de alta resistencia, lo que le permitirá mantener su apariencia original más tiempo.
“Quiero agradecer el trabajo del equipo que ha hecho posible la devolución del monumento a La Puntilla. La gran cantidad de informes técnicos, consultas y trabajo comprometido para cumplir con La Isleta y con esta ciudad, porque esta escultura aporta belleza al entorno, es un emblema y por fin puede volver a ser disfrutada por todas y todos. Teníamos un compromiso con el barrio y la ciudad y lo hemos cumplido”, destacó Martínez Soliño.
La escultura móvil de La Puntilla forma parte de la serie Juguetes del Viento de César Manrique y fue adquirida por el Ayuntamiento en 1991 e instalada en la Plaza de la Puntilla en 1995, fallecido ya su autor. La fuerte exposición a la marisma había supuesto que la obra requiera numerosas intervenciones de restauración y reparación hasta su retirada a finales de 2016. El acero utilizado en la pieza original estaba en avanzado estado de deterioro por oxidación lo que provocaba que más del 60% de los rodamientos no funcionaran correctamente, por lo que se estimó que era necesario realizar una réplica del monumento. Diez años después, la obra ha vuelto a su emplazamiento. Nota de prensa
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1 comentario
José Sergio López Reyes
8 de mayo de 2026Pues yo estoy muy cabreado con este tema de los nuevos «colores» del móvil de La Puntilla, pero es que César estaría también muy indignado. No parece que hayan contado con el asesoramiento de la Fundación César Manrique, que imagino que alguna opinión tendrá, y supongo que no muy favorable. Los colores son parte esencial de una obra de arte, y a los artistas hay que respetarlos. Para una única obra que tenemos del mayor genio que ha parido Canarias, la restauramos chapuceramente. A mí me parece una burla, no solo al artista, sino para los mismos habitantes de esta ciudad, que nos merecemos lo que César quiso diseñar magistralmente para nosotros. Los colores manriqueños forman parte de su universo creativo y de su misma vitalidad como persona. Siempre fueron colores primarios, alegres y luminosos, que transmitían una energía primordial. Sin esa característica, la obra pierde toda su esencia, su gracia, su sentido y su carácter único. Los nuevos colores no sugieren, en absoluto, esa vida y alegría de vivir que transmitían las obras de César; apagados, oscuros, monótonos, metálicos e industriales, conforman una estética y transmiten un mensaje radicalmente opuestos al espíritu original de la obra, y por tanto, esta NO es la obra de César. Nos quieren dar gato por liebre. Es como si a la Capilla Sixtina a alguien se le hubiese ocurrido “restaurarla” apagándole los colores con un oscuro velo metalizado. Como si a un cuadro de Picasso, por poner un ejemplo, de su etapa «azul», lo hubieran repintado aplicándole un colorido al tuntún, «más o menos». Cambien cuanto antes este desaguisado, porque es indignante, una metedura de pata, y un descrédito para nuestra ciudad, que pretende, se supone, algún día, ser Capital Cultural de algo. Señores, están a tiempo; es de sabios rectificar. Además, se nos prometió que se respetarían los colores originales. Dicho, escrito y publicado está.
José Sergio López Reyes, sufrido habitante de esta ciudad.