El edificio Fyffes: la gran joya olvidada del antiguo Istmo de Santa Catalina

Más de 130 años después de su construcción, el edificio Fyffes continúa siendo uno de los grandes símbolos olvidados del Istmo de Santa Catalina. Testigo del nacimiento del Puerto de La Luz y del auge del comercio del plátano canario, este histórico inmueble sigue esperando una rehabilitación que haga justicia a su enorme valor patrimonial.
El edificio Fyffes en la actualidad

Durante más de un siglo ha permanecido en pie como testigo silencioso del nacimiento del Puerto de La Luz y de la transformación del Istmo de Santa Catalina. El edificio Fyffes, uno de los últimos vestigios del pasado industrial de Las Palmas de Gran Canaria, continúa esperando un proyecto que esté a la altura de su extraordinario valor histórico.

Cientos de personas pasan cada día junto al edificio Fyffes sin imaginar que se encuentran ante uno de los inmuebles más importantes de la historia económica y marítima de la isla de Gran Canaria.

Mientras el entorno del Istmo no para de transformarse, el antiguo almacén portuario ha resistido al paso del tiempo como uno de los últimos supervivientes del paisaje industrial que dio origen al moderno Puerto de La Luz.

Su historia comienza en 1895, cuando fue construido como almacén de mercancías por el empresario Andrés Macías y Macías. Su privilegiada ubicación, junto al naciente puerto, en El Refugio, le permitía disponer incluso de un pequeño muelle propio desde el que cargar y descargar mercancías directamente de los buques.

Pocos años después, en 1903, el edificio pasó a manos de la compañía británica Elders & Fyffes Co. Ltd., una de las grandes protagonistas del comercio marítimo internacional de la época.

El nombre Fyffes quedó para siempre unido al comercio del plátano canario.

Desde este edificio partían miles de toneladas de fruta hacia los mercados británicos y europeos, convirtiéndose en una pieza esencial de la enorme red comercial que impulsó la economía de Canarias durante buena parte del siglo XX.

Donde ahora circulan miles de vehículos y se levantan modernos edificios existía una intensa actividad portuaria.

El Istmo estaba ocupado por almacenes, carboneras, grúas, tinglados, vías ferroviarias, embarcaderos y pequeñas industrias relacionadas con el puerto.

El Puerto de La Luz en los años 20 del siglo pasado

Hoy cuesta imaginar cómo era aquel paisaje entre dos orillas.

Muy cerca se encontraban también el histórico edificio Miller, los antiguos almacenes Elder y buena parte de las instalaciones que hicieron del Puerto de La Luz uno de los puertos más importantes del Atlántico.

El edificio Fyffes ha sobrevivido al crecimiento urbano, a las nuevas infraestructuras y a la modernización del puerto, que fueron borrando casi todas las huellas de aquel paisaje portuario y, precisamente por eso, su valor patrimonial es hoy incalculable.

El Fyffes es un superviviente del patrimonio industrial. Un emblema de El Refugio, topónimo que nos recuerda una época en la que el Istmo olía a carbón, a madera y a salitre; cuando los vapores británicos llenaban el horizonte y miles de trabajadores hacían del Puerto de La Luz el motor económico de Gran Canaria.

No solo conserva una arquitectura industrial característica de finales del siglo XIX, con amplios espacios interiores, estructura metálica y grandes portones para mercancías, sino que representa uno de los últimos testimonios materiales del nacimiento del Puerto de La Luz.

Décadas esperando una oportunidad

Desde finales de los años ochenta, el edificio ha permanecido prácticamente sin uso.

Durante años, diversos colectivos patrimonialistas han reclamado su recuperación.

Entre las propuestas más interesantes figuró convertirlo en un Museo del Mar, una iniciativa promovida por la Asociación Canaria de Coleccionistas Marítimos, que defendía que ningún lugar era más apropiado para explicar la historia marítima de la ciudad.

La idea nunca llegó a materializarse.

Más recientemente, el Ayuntamiento ha planteado su rehabilitación como factoría cultural, vinculada a la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria como Capital Europea de la Cultura 2031.

El antiguo Fyffes no es únicamente un inmueble histórico. Su conservación no debería entenderse solo como una obligación patrimonial. También representa una oportunidad para recuperar la memoria de una ciudad que, durante demasiado tiempo, ha ido perdiendo buena parte de su paisaje histórico. Porque conservar el Fyffes es conservar una parte de la historia de Las Palmas de Gran Canaria.

 Un edificio que lleva más de un siglo esperando volver a tener vida.

Fuentes: www.miplayadelascanteras.com y otros.

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