El mar es mucho más que un lugar de ocio. Desde hace décadas, disciplinas como la talasoterapia aprovechan las propiedades del agua de mar, la brisa marina y el clima costero para mejorar el bienestar.
Aunque un baño ocasional ya resulta agradable, la práctica regular puede convertirse en un excelente aliado para la salud.
Mejora la circulación
La temperatura del agua, especialmente cuando está algo más fresca que el cuerpo, provoca una vasoconstricción inicial seguida de una vasodilatación al salir del agua. Este proceso estimula la circulación sanguínea y favorece el retorno venoso.
Caminar dentro de aguas poco profundas, además, ejerce un suave masaje sobre las piernas gracias a la presión hidrostática.
Ejercicio con poco impacto
Nadar o simplemente caminar con el agua por la rodilla permite trabajar músculos y articulaciones con un riesgo muy bajo de lesión.
El agua reduce el peso corporal soportado por las articulaciones, por lo que es una actividad especialmente recomendable para personas con molestias articulares, sobrepeso o en procesos de recuperación física, siempre bajo recomendación médica cuando sea necesario.
Beneficios para la mente
Numerosos estudios han relacionado el contacto con el mar y los espacios marinos con una reducción del estrés y una mejora del estado de ánimo.
El sonido de las olas, el movimiento del agua y la desconexión que proporciona un baño ayudan a disminuir los niveles de ansiedad y favorecen una sensación de bienestar.
No es casualidad que muchas personas afirmen sentirse «como nuevas» después de un baño en la playa de Las Canteras.
El mar, un aliado para la piel
El agua de mar contiene minerales como magnesio, calcio, sodio y potasio. Aunque no obra milagros, puede ayudar a limpiar la piel y aliviar algunas molestias leves en determinadas personas.
Si se tiene la piel sensible, conviene ducharse con agua dulce después del baño para retirar la sal.
¿Cuánto tiempo conviene permanecer en el agua?
No existe un tiempo ideal para todo el mundo.
Como orientación general:
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Entre 15 y 30 minutos suele ser suficiente para disfrutar de los beneficios del baño.
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Si el agua está fría, es preferible realizar baños más cortos.
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En verano, con temperaturas agradables como las habituales de Las Canteras, muchas personas permanecen entre 20 y 40 minutos, siempre prestando atención a las sensaciones del cuerpo.
Si aparecen escalofríos persistentes, labios amoratados o sensación de frío intenso, es momento de salir del agua.
¿Es recomendable meter la cabeza?
Sí, siempre que las condiciones del mar sean buenas y la persona no tenga contraindicaciones médicas.
Mojarse la cabeza ayuda al organismo a adaptarse mejor a la temperatura del agua y evita el contraste brusco entre el cuerpo y la cabeza.
Sin embargo, hay algunas recomendaciones:
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Si el agua está muy fría, entra de forma progresiva.
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Evita sumergirte si tienes una infección de oído o una perforación del tímpano.
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Utiliza gafas de natación si vas a nadar con frecuencia.
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Si practicas apnea o buceo, hazlo siempre con la preparación adecuada.

¿Todos los días?
Si las condiciones del mar son seguras, bañarse prácticamente todos los días puede formar parte de un estilo de vida saludable.
En una playa como Las Canteras, donde el mar suele presentar condiciones tranquilas durante gran parte del año gracias a la protección natural de La Barra, muchas personas mantienen esta rutina durante todo el año.
Eso sí, recuerda siempre:
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Respeta las banderas y las indicaciones de los socorristas.
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Evita bañarte justo después de comidas copiosas.
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Mantente bien hidratado.
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Usa protección solar si vas a permanecer tiempo en la playa.
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No permanezcas en el agua si hay corrientes fuertes o oleaje.


