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1989: Desde Nueva York, un extranjero escribe a la prensa sobre Las Canteras, donde residía varios meses al año

1989: Desde Nueva York, un extranjero escribe a la prensa sobre Las Canteras, donde residía varios meses al año.
«El Paseo y La Playa son vivos y animados; no debemos destruir este espíritu con una política demasiado restringida o burocrática».

En 1989, un extranjero residente en Nueva York, que pasaba largas temporadas en Las Canteras, escribió a la prensa para defender el carácter abierto, festivo y ciudadano de El Paseo, cuestionando decisiones urbanas y reclamando una política amplia y generosa para la playa.

Estimado señor:

Soy extranjero, pero hace diecisiete años que tengo un apartamento en Las Canteras y cada año paso cinco meses allí.

Entonces, quizás puedo tomar la libertad de expresar –en mi pobre español– algunos pensamientos. Primero, quiero decir que conozco y amo El Paseo y La Playa, y por eso hay algunas cosas que me han inquietado durante la última temporada, julio y agosto.

1. La propuesta de retirar de la primera línea del Paseo las mesas y sillas de los restaurantes y de reducir el número de ellas. No he encontrado una sola persona que piense que esta es una buena idea. Solamente tiene que pasar por El Paseo para ver cómo la gente disfruta de ellas. Si «el espacio público está siendo utilizado con ánimo de lucro», parece también que hay una fuerte demanda para los servicios ofrecidos. Y, además, en mi opinión, son ellas, con sus paraguas, las que dan al Paseo ese aire de fiesta y animación que a todo el mundo le gusta tanto.

2. Si necesitamos más espacio, frente al Asilo de San José, cuyas fachadas están cayendo sobre el Paseo desde hace muchos años, hay una parte del Paseo cerrada. Es feo y peligroso, y si este edificio puede estar reparado y las barreras suprimidas; el público podría pasar más cómodamente por allí.

3. En El Paseo, al final de la calle Ferreras, hay un rincón –uno de los sitios más preferidos por la gente para sentarse– sin obligación de comprar refrescos. A finales de julio, casi todos los asientos fueron retirados; quedaban solamente espacios desde donde se puede caer casi dos metros a la calle, y fue así durante todo el mes de agosto. Si estamos pensando en lo que le gusta a la gente, parece que estos asientos deben ser repuestos si ya no están.

4. Además, hay gente a la que le gusta jugar al ajedrez y a otros juegos parecidos en El Paseo. En los sitios donde estas personas se reúnen, ¿por qué no proporcionar mesas y sillas fijas en lugar de los muebles arruinados que utilizan ahora?

5. Durante casi todo el mes de agosto había grandes máquinas en la Playa pasando monótonamente todo el día entre la gente (con mucho ruido y mucho polvo) para trasladar arena de una parte de la playa a otra. Sin duda, esta operación fue necesaria, pero ¿en agosto, cuando la Playa es lo más utilizada?


6. Y, al respecto de estas máquinas y otras parecidas, es evidente que son muy pesadas incluso para una calle; entonces, ¿por qué se les permite pasar por El Paseo, dejando más cerámicas arruinadas que nunca?

7. Han suprimido muchos barquillos de la Playa cerca de La Naval –«para devolver la Playa al público»–. Pero casi inmediatamente había un gran espacio en esta parte de la Playa cerrado al público en favor de una entidad privada –el Club Victoria– para ofrecer instrucción de vela a sus socios. Es una buena cosa para hacer, pero ¿es que los chicos no deben aprender también que toda la Playa es para toda la gente?

Dispénseme, por favor, si he criticado demasiado. Pero todas estas cosas dan la impresión de que cada persona que tenga una idea sobre La Playa o El Paseo puede implementarla sin coordinación con las entidades que deben ser consultadas. Había una propuesta –creo que lo he leído en La Provincia– de que la Universidad de Las Palmas colaborara con el Ayuntamiento para formular una política para La Playa y El Paseo, y esto me parece una muy buena idea.

El Paseo, aunque en estos tiempos necesita renovaciones, es algo muy excepcional. Además de los residentes de Las Palmas, atrae a gente de todas partes del mundo –como yo, por ejemplo–. No solamente representa un aspecto precioso del entorno, sino que es un activo muy importante para la economía de la ciudad. Debemos tratarlo cuidadosamente. Parece que necesitamos para El Paseo y para La Playa una política positiva, pero amplia y generosa, que tenga en cuenta las actividades de todos los usuarios y los servicios que necesitan. El Paseo y La Playa son vivos y animados; no debemos destruir este espíritu con una política demasiado restringida o burocrática.

Y, si me permite una cosa más, ¿dónde está la bandera azul que La Playa ha ganado recientemente de la Comunidad Europea? Parece que esta debe mostrarse orgullosamente por todas partes.

Si ves un error o quieres añadir alguna frase a este texto, envíanos un correo a forocanteras@gmail.com y lo valoraremos

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