Las actividades que generan beneficios económicos para particulares o entidades privadas han de estar correctamente gestionadas, con el fin de evitar los negocios abusivos y la ocupación parcial o total de espacios públicos que terminan acotados o restringidos para el resto de los usuarios.
Además, es fundamental que dichas actividades generen un beneficio directo para el cuidado de la playa mediante el pago de una tasa o canon, ya que estas empresas se aprovechan de un entorno público cuyo mantenimiento y limpieza -e incluso el agua de los grifos y duchas que a menudo utilizan en su actividad comercial- corren a cargo del Ayuntamiento. Es decir, se sufragan con los impuestos de todos los vecinos de la ciudad.
Hamacas, escuelas de tenis o de vóley playa, escuelas de surf, centros de buceo o de kayaks, campus veraniegos, vendedores a pie de arena, y otras actividades no reguladas, muchas de ellas promovidas a través de redes sociales, deben estar debidamente controladas y sometidas a regulación.
Todas ellas deben poder ser explotadas por cualquier interesado, siempre mediante concursos públicos transparentes. Nadie debería tener privilegios ni concesiones directas que permitan el uso exclusivo de un recurso natural que es de todos.
Los primeros que se benefician de una buena gestión y control de las actividades comerciales que se desarrollan en la zona de playa de Las Canteras son las propias empresas que cumplen con las normas.
Foto portada: archivo
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