La imagen de portada no muestra el espacio tras el desmantelamiento de las factorías de pescado que estuvieron situadas allí hasta mediados de los años 50.
A partir de ese momento, y tras derribar las últimas casas del lugar, este rincón de Las Canteras comenzó a ser codiciado por multitud de proyectos desarrollistas que no consideraron en ningún momento los valores naturales y paisajísticos que poseía.

Por ejemplo —aunque no fue el único caso—, a finales de la década de los 60 se planteó la construcción, en ese solar costero, de un enorme hotel de lujo de 21 plantas en su punto más alto. Este proyecto fue aprobado inicialmente por el ayuntamiento, pero un cambio de planes por parte de sus promotores, quienes pretendían convertir el hotel de lujo proyectado en un aparthotel con las mismas dimensiones, provocó la reacción de varios concejales del grupo de gobierno municipal de entonces, que lograron impedir la construcción de semejante mamotreto.

Posteriormente, la opción de construir un auditorio en esa parcela frenó otros proyectos de edificación en este entorno privilegiado. Sin embargo, como todos sabemos, se desechó finalmente la idea del auditorio en La Puntilla, en parte por la oposición vecinal, y se decidió ubicarlo en el extremo opuesto de la playa, donde está situado hoy en día.
Tras descartarse el auditorio en La Puntilla, se comenzó a gestar lo que es ahora: un espacio masificado, feo, deteriorado —que necesita urgentemente una gran rehabilitación— y, lo peor de todo, privatizado.
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1 comentario
hec
5 de febrero de 2025una gran piscina natural hubiera sido lo suyo. lástima.