El escaso conocimiento de numerosas personas, ya sean jóvenes o adultos, tanto locales como turistas, acerca de las cambiantes condiciones del mar, unido a la falta de familiaridad con las predicciones y las variaciones de las mareas, así como al estímulo de las redes sociales que fomenta la exploración de rincones costeros peligrosos y sin vigilancia, conlleva a estos trágicos números de fallecimientos por ahogamiento.
Estamos hablando de personas que carecen de conocimiento, desconocen, o no muestran interés en comprender cómo interactúa el oleaje y las corrientes.
Existen puntos en las costas con corrientes y aguajes muy peligrosos; al no concederles el debido respeto que siempre debemos tener hacia el mar se incrementa la probabilidad de incidentes.
Es necesario promover la cultura del mar, enseñar su comportamiento, como respira; por ejemplo, explicar que una lejana borrasca atlántica puede -en un instante puntual- provocar un considerable aumento en el oleaje en la costa. Debemos educar a la población menos familiarizada con el mar sobre como identificar lugares con corrientes, enseñar la corriente de retorno, y también animarlos a aprender y acostumbrarse a interpretar las tablas de mareas y las predicciones meteorológicas.
Pocos deportistas, ya sean surfistas o nadadores experimentados, encuentran dificultades en la mar, simplemente porque la conocen y la respetan.
Los municipios costeros de Canarias elaboran sus planes de seguridad «a la carta», elaborados en los «despachos» sin mucho sentido ni conocimiento. Todos parecidos: refuerzan la vigilancia durante los tres meses de verano y descuidan el resto del año, sin percatarse de que las costas se utilizan durante los 365 días, y teniendo en cuenta además que las condiciones del mar son más peligrosas y cambiantes fuera de la temporada estival. La escasez de socorristas después del verano agrava el problema, dejando a los desconocedores y a los osados «ignorantes» a su suerte.
Canarias debería contar con un salvamento y socorrismo de primer nivel. Cada municipio costero debería disponer de un equipo de socorristas como tiene uno de bomberos, conformado por profesionales bien remunerados y equipados con recursos de rescate adecuados y modernos. Es fundamental que estén operativos al máximo durante los 365 días del año.
Por lo tanto, solamente enseñando como el mar «respira» y comprendiendo su peligrosidad, inculcando el respeto que siempre debemos mantener hacia él, y contando con un servicio de salvamento y socorrismo profesional, podremos reducir las alarmantes cifras de fallecimientos por ahogamiento.

TA


