El reboso de las Cruces es denominado así por las gentes de la mar, ya que coincide en el tiempo con la celebración de las Cruces de Mayo, una festividad profundamente arraigada en la tradición popular canaria, cuya celebración principal tiene lugar el 3 de mayo.
Se trata del último gran reboso antes de la temporada estival, cuando las mareas comienzan a estabilizarse y el mar entra en una fase más tranquila.
Para los marineros, este episodio marca un punto de inflexión en el calendario tradicional. Tras esta marejada, fondean sus barquillos y botes con la tranquilidad de que, salvo episodios excepcionales, el mar tenderá a la calma propia de los meses de verano. Es, en cierto modo, una señal natural que indica el paso hacia una etapa más estable, en la que disminuye el riesgo de temporales y el litoral entra en una fase de mayor sosiego.
Así, el reboso de las Cruces no es solo un fenómeno meteorológico, sino también una referencia cultural y práctica transmitida durante generaciones, que conecta el comportamiento del océano con el calendario festivo y la vida cotidiana de quienes han vivido siempre cerca del mar.
Descubre más desde www.miplayadelascanteras.com
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


