Años y años disfrutando de su humor, de sus besos babosos y de su “no hay un duro, papi; la culpa es de Zapatero”.
Pocos sabíamos cómo se llamaba realmente. Mantenía a su familia con lo que vendía o pedía. Siempre cariñosa, siempre sonriente.
Carmen Padrón Hernández, Mami para todos.
Nos contó un día que su matrimonio fue duro por culpa de su marido y su afición a la bebida. Con su humor socarrón, nos dijo que había descansado cuando él se fue…
A pesar de su vida, siempre recordaremos su frase preferida:
Viva la vida, viva el amor.
Mami, no atosigues mucho, con tus búhos y budas, a los ángeles del cielo.
Con tu recuerdo nos quedaremos siempre.

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