Hablar del Mercado del Puerto es hablar del crecimiento del entorno urbano junto al Puerto de La Luz, del nacimiento del barrio de La Isleta y de la transformación comercial de Las Palmas de Gran Canaria desde finales del siglo XIX.
El mercado fue inaugurado en 1891, en plena expansión del Puerto de La Luz, cuya primera piedra se había colocado ocho años antes, en 1883.
La construcción del puerto generó una intensa actividad económica y atrajo población trabajadora al istmo y al barrio de La Isleta, lo que hizo imprescindible dotar a la zona de una plaza de abastos estable y organizada.
Antes de 1891, la actividad comercial se desarrollaba en condiciones precarias, en un solar al aire libre donde se vendían pescado, carne y verduras sin infraestructuras adecuadas. El nuevo edificio supuso una mejora sanitaria y organizativa clave para el barrio portuario.
El Mercado del Puerto fue diseñado por el arquitecto municipal Manuel Ponce de León.
El edificio original destaca por su estructura metálica prefabricada, atribuida a talleres franceses vinculados a la ingeniería industrial de finales del siglo XIX, en la órbita de las corrientes constructivas popularizadas por Gustave Eiffel. Su esqueleto de hierro y su cúpula central lo convierten en uno de los mejores ejemplos de arquitectura del hierro en Canarias.
Durante décadas, y hasta bien entrado el siglo XX, el Mercado del Puerto fue el principal centro de abastecimiento de La Isleta y de la población vinculada al puerto —estibadores, marineros, comerciantes y familias trabajadoras—, sinónimo de producto fresco como pescado recién descargado, frutas frescas, carnes y salazones, y auténtico eje de la vida social del barrio entre El Refugio, la playa de Las Canteras y La Isleta, como modelo clásico de plaza de abastos urbana.
Como ocurrió en muchas ciudades españolas, la aparición de supermercados y grandes superficies redujo la actividad comercial tradicional. A finales de los años 80 y principios de los 90, el edificio acusaba el desgaste por el paso del tiempo y la pérdida de dinamismo comercial.
En 1994 se acometió una profunda rehabilitación para recuperar la estructura histórica y adaptarla a nuevos usos. La intervención respetó la envolvente metálica original y reordenó los espacios interiores.
El Mercado del Puerto fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2005, con categoría de monumento, reconocimiento que protege su valor arquitectónico e histórico dentro del patrimonio histórico de Las Palmas de Gran Canaria. Posiblemente sea el hito arquitectónico más importante del istmo de Santa Catalina.
Ya en el siglo XXI, el mercado evolucionó hacia un modelo mixto, combinando puestos tradicionales con propuestas gastronómicas. Fue uno de los primeros espacios en Canarias en adoptar el concepto de “gastromercado”.
El Mercado del Puerto afronta en la actualidad problemas vinculados a su “edad”, como el deterioro estructural por óxido en su hierro histórico.

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