
A pesar de las protestas de los bañistas, que no comprendían la medida municipal, el alcalde Gabriel Mejías Pombo (último alcalde de la época franquista) publicó el bando definitivo; a partir de ese momento, solo se permitieron sombrillas.
En este mismo comunicado se dictó la decisión de prohibir el paseo de los perros por las playas.

La prohibición tuvo como base la suciedad y la basura que se encontraba enterrada en la arena cuando se levantaban las casetas después del día de playa.
Las «tiendas» hasta entonces solo estaban permitidas situadas pegadas al muro. Todos hemos visto fotos históricas con Las Canteras llenas de casetas, donde las familias se organizaban para pasar el día festivo o de verano en la playa, desde muy temprano hasta el atardecer.

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