Cada vez que se iza la bandera roja en una playa, el mensaje debería ser claro e inequívoco: el baño está prohibido.
Así lo indican tanto las campañas del Gobierno de Canarias como los servicios de salvamento y emergencias. La bandera roja no es una recomendación ni un consejo; es una señal de que las condiciones del mar o cualquier otra circunstancia hacen que entrar en el agua suponga un riesgo para la seguridad.
La campaña «Canarias, 1500 km de Costa» es muy clara: «No te lo saltes», comparando la bandera roja con un semáforo en rojo. Entrar en el agua no solo pone en peligro la vida del bañista, sino también la de los socorristas que podrían verse obligados a intervenir en un rescate.
¿Qué implica la bandera roja?
En la práctica, significa que:
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Está prohibido el baño.
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Los bañistas deben respetar las indicaciones del servicio de salvamento.
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Si una persona entra en el agua, los socorristas intentarán que salga por su propia seguridad y, si se niega, podrán solicitar la intervención de la Policía Local.
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Ignorar la bandera roja incrementa el riesgo de accidentes y de rescates innecesarios.
¿Existen excepciones?
Sí, pero son mucho más limitadas de lo que suele pensarse.
El Decreto 116/2018, que regula las medidas de seguridad en las playas de Canarias, establece que la prohibición del baño no afectará necesariamente a determinadas actividades deportivas o competiciones náuticas realizadas por deportistas federados, siempre que concurran todas estas condiciones:
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Que la actividad no suponga un grave riesgo para la vida humana.
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Que existan medidas específicas de prevención y protección.
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Que se trate de actividades autorizadas y desarrolladas bajo los protocolos correspondientes.
Es decir, la norma no establece una excepción general para el surf, el bodyboard o cualquier otro deporte acuático.
¿Y las escuelas de surf?
Aquí es donde surge el debate.
Una escuela de surf comercial con alumnos, especialmente principiantes, no queda automáticamente amparada por esa excepción. Para ello debería existir una autorización o un protocolo específico que justificara que se cumplen las condiciones previstas por la normativa.
Por tanto, el hecho de ver a surfistas o escuelas en el agua no significa que la bandera roja haya dejado de tener validez para el resto de usuarios.
Un mensaje que debe ser claro
Cuando un bañista observa una bandera roja y, al mismo tiempo, ve a numerosas personas practicando deportes acuáticos, puede interpretarlo como una contradicción. Esa percepción puede restar credibilidad al significado de la señal y provocar que algunas personas piensen que el riesgo no es tan elevado.
Por ello, resulta fundamental que los protocolos sean claros, homogéneos y fácilmente comprensibles para todos los usuarios de la playa.
🚩 Porque para el bañista el mensaje no admite interpretaciones:
LA BANDERA ROJA SIGNIFICA BAÑO PROHIBIDO.
Fuentes:
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Decreto 116/2018, de 30 de julio, del Gobierno de Canarias.
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Campaña «Canarias, 1500 km de Costa» del Gobierno de Canarias.




2 comentarios
Juanca
7 de agosto de 2026Cualquier usuario puede alquilar una tabla de surf, habiendo en ese momento bandera roja? Probablemente sí, realizando un descargo de responsabilidad mediante un documento de arrendamiento. Y otra pregunta, existe alguna restricción al respecto?
Jose Arbona
27 de julio de 2026«En cuanto pidas que te protejan de tus propias decisiones, le das a alguien la autoridad para tomarlas.
Y esa autoridad no se devuelve.»