Cuando los temporales o rebosos reordenan la arena en la zona playera entre la escalera de acceso a la altura de la calle Pelayo y Punta Brava, un rasgo del pasado geológico de la playa queda -a veces- al descubierto: las llamadas dunas cementadas o aeolitas*.
Estos afloramientos rocosos son antiguos depósitos de arena de playa y dunas fósiles de unos 3.000 años de antigüedad.
Restos de un istmo mucho más antiguo
Estos materiales forman parte de la historia del antiguo istmo de Guanarteme, cuando la zona no era la playa actual tal y como la conocemos, sino un sistema dinámico de dunas, lagunas costeras de aguas salobres y depósitos arenosos.
Estas dunas costeras estuvieron relacionadas con el extenso campo dunar que existió en la parte más interior del istmo.

Con el paso de miles de años, algunos de estos sedimentos quedaron enterrados y posteriormente “soldados” por la acción del agua marina durante las subidas del nivel del mar y el posterior retroceso hasta los niveles actuales.
Si pasean por esta zona, sepan que están caminando sobre viejas dunas de aproximadamente 3.000 años de antigüedad. Un hito geológico más de nuestra playa a tener en cuenta.

*Tipo de roca sedimentaria formada a partir de arenas de origen eólico, es decir, arenas transportadas y depositadas por el viento que, con el tiempo, han quedado cementadas y litificadas.
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