El Peligro es una roca “mal amañada”: erosionada, irregular y poco vistosa.
Su relevancia reside precisamente en su función de aviso natural, casi como una señal de tráfico, para los nadadores menos experimentados —niños, personas poco habituadas al mar, etc.—, ya que hace décadas, mucho más que ahora, jóvenes y no tan jóvenes nadaban con frecuencia hasta la Peña.
En la foto superior -portada-, El Peligro aparece a la derecha, situada delante de la Peña la Vieja.
El Peligro advierte a los bañistas que se dirigen nadando hacia la Peña la Vieja con la marea alta de que la orilla ha quedado ya muy atrás y de que existe riesgo, ya que se ha dejado de hacer pie. Además, El Peligro indica que al nadar por su entorno se corre el peligro de chocar con las rocas sumergidas del lugar. Cuando hay mucho oleaje, se trata de una zona de corrientes traicioneras.
Suele apreciarse en todo su esplendor durante las buenas mareas vacías; en otras circunstancias permanece semisumergida, emergiendo apenas, como el periscopio de un submarino.

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