Su evolución, desde los años dorados del turismo hasta el actual proyecto de rehabilitación para hacerlo hotel, pasando por años de abandono y ocupación, refleja las transformaciones que ha vivido este barrio en las últimas décadas.
Construido en la década de 1960 como un alojamiento turístico más en la zona, el «Guanapay» formaba parte del crecimiento hotelero que acompañó la expansión del turismo europeo en Las Palmas de Gran Canaria en aquellos años, el llamado boom turístico. Su ubicación estratégica, junto a la playa y al bullicioso paseo de Las Canteras, lo convirtió en un punto bien valorado por el incipiente turismo de masas.
Sin embargo, con el paso de los años y los cambios en los patrones del turismo urbano, el hotel cayó en desuso y permaneció abandonado durante más de una década, deteriorándose progresivamente.
Durante su periodo de abandono, una parte del inmueble fue ocupada por colectivos que lo bautizaron como «El Palomar», en referencia al estado en el que se encontraba el edificio y a la presencia de palomas en su interior. Este grupo, compuesto por decenas de personas, desarrolló allí una vida comunitaria no autorizada, promoviendo actividades sociales y convirtiendo el espacio en un centro de convivencia alternativo para personas sin hogar o en situación vulnerable.
La ocupación de «El Palomar» atrajo la atención de vecinos, colectivos sociales y de las autoridades. En mayo de 2013, tras años de abandono y varias tensiones entre los ocupantes y el entorno vecinal, la Policía Nacional ejecutó una orden judicial de desalojo del edificio, que entonces albergaba a alrededor de medio centenar de personas, incluyendo niños. El operativo incluyó un amplio despliegue policial y la retirada de los ocupantes, marcando el fin de aquella experiencia comunitaria no regulada.

Posteriormente, ante el prolongado estado de abandono y la necesidad de revitalizar el entorno, el edificio fue objeto de interés para nuevos proyectos inmobiliarios y turísticos. En la actualidad, el inmueble ha sido incluido en iniciativas de rehabilitación urbana y transformación en hotel, en línea con el reciente «nuevo» boom en la construcción de edificios turísticos para el turismo.
La historia de la Residencia Guanapay —desde su construcción como alojamiento turístico en los años 60, pasando por su vacío y su uso como espacio ocupado, hasta su actual proceso de reconversión— resume un recorrido en buena medida paralelo al de la propia ciudad: un lugar que ha sabido reinventarse frente a los retos del tiempo, el urbanismo y las dinámicas turísticas y sociales.
Descubre más desde www.miplayadelascanteras.com
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


