La peña de El Piano tenía forma de piano. Esta roca emblemática de El Charcón colapsó a mediados de 2020, perdiendo su silueta para siempre. Su “teclado” rocoso, incapaz de resistir los años de continuo embate de las olas, yace ahora en las profundidades cercanas. La misma naturaleza que la moldeó —tras siglos de erosión y cambios en el clima— y le dio su característica forma de piano de cola, terminó transformándola de manera irreversible.

El Piano era, para muchos, una roca especial. La pérdida de su figura generó tristeza entre los amantes de la piscina natural de El Charcón. Pasamos de contemplar una roca esbelta, orgullosa de su peculiar forma, a un amasijo rocoso sumergido.

El Piano tuvo mucha historia. Hace cincuenta años o más, la chiquillería de la época la utilizaba para lanzarse de cabeza y nadar hasta el otro extremo de la laguna protegida del oleaje y las corrientes, convirtiendo El Charcón en una auténtica piscina donde iniciarse en la natación.
Que esta sencilla reseña sirva para recordarla: para muchos fue parte de nuestras aventuras infantiles.
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