Popularmente conocido como Roque Cabrón —aunque también recibe los nombres de Roque Matavinos o Roque Tortuga—, este imponente roquete se alza en la bahía de El Confital como una de sus formaciones más singulares. De origen volcánico y situado frente a la playa del Cabrón, no solo da carácter al paisaje marino de la zona de El Confital, sino que también guarda historias y posee un importante valor ecológico.
La playa del Cabrón recibe ese nombre porque, en el pasado, los vecinos del barrio de La Isleta llevaban allí a sus cabras a remojarse.
El roque está rodeado de rocas sumergidas o semisumergidas, lo que lo convierte en un lugar muy atractivo para realizar inmersiones gracias a su abrupto paisaje submarino, repleto de cuevas, rajones y túneles, ofreciendo un entorno ideal para la biodiversidad marina. El acceso a su parte superior resulta muy complicado y peligroso.

Otra de las razones para no subir a su parte superior es que el Cabildo Insular de Gran Canaria ha llevado a cabo varias acciones para facilitar que los charranes comunes aniden allí, convirtiendo el lugar, gracias también a su difícil accesibilidad, en un refugio para estas delicadas aves.

En otoño e invierno, con los grandes temporales de mar, es impresionante ver cómo las olas rompen contra el roque y lo sobrepasan. Todo un espectáculo de la naturaleza. En los días de calma en la bahía, es fácil ver algún barco fondeado muy cerca, disfrutando de este rincón del Atlántico.

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