La espuma de reboso, o espuma de las olas, es un fenómeno natural que se produce en las playas y zonas de rompiente cuando las olas, al romper, generan una capa de espuma blanca que se desplaza hacia la orilla o permanece flotando cerca del risco o la rompiente, dependiendo de la fuerza del viento y de las corrientes del lugar.
Se forma cuando las olas impactan con fuerza, introduciendo aire en el agua, lo que favorece la aparición de burbujas que se mantienen en la superficie.

Su aspecto puede variar desde una fina película de burbujas hasta una acumulación más densa que cubre el agua como si fuera una manta blanca.
Al alcanzar la orilla, esta espuma puede adoptar curiosas formas que se desplazan con la brisa.

Cuando presenta un color blanco brillante, indica que contiene poca materia orgánica y que no hay indicios de contaminación. En cambio, si adquiere tonos amarillentos o marrones, suele señalar una mayor presencia de materia orgánica, como algas y fitoplancton.
Aunque en ocasiones se asocia a la contaminación marina, la espuma de reboso es, en la mayoría de los casos, un proceso natural e inocuo. Sin embargo, cuando está relacionada con vertidos o residuos, puede desprender olores desagradables.
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