“En el mar no hay pasado, presente o futuro, sólo paz”. Jacques Cousteau

Gran relentada al amanecer

Cerca de un 30% de la población sufre los efectos del síndrome prevacacional

Nerviosismo, ansiedad o insomnio son algunos de los síntomas más comunes

La sintomatología que muchos sufren tras acabar el periodo vacacional es comúnmente conocida y viene fuertemente marcada por la tristeza y un cansancio generalizado. Sin embargo, desde el Colegio Oficial de Psicología de Santa Cruz de Tenerife explican que casi un 30% de la población sufre un fenómeno de similares características al inicio de sus vacaciones.

El síndrome prevacacional se vive en la mayoría de los casos en solitario y sin saber identificar el estado por el que se está transitando. En muchas ocasiones, puede llegar a convertirse en una sensación de estrés tan intensa que cuesta dejar atrás la rutina diaria y comenzar a disfrutar del periodo vacacional.

La psicóloga colegiada Azucena Duque explica que este síndrome consiste en un estado de “nerviosismo, ansiedad, insomnio, dificultad para concentrarse o incluso somatizaciones físicas, como el dolor de estómago o de cabeza. Una sintomatología que sufre el paciente justo unos días antes de comenzar sus vacaciones”.

Duque señala que estos procesos suelen presentarse especialmente en “aquellas personas que ya sufren estrés laboral y se enfrentan a una rutina diaria agotadora mentalmente o en aquellas que se caracterizan por ser perfeccionistas y autoexigentes”. En estos casos, la persona siente que necesita parar con urgencia pero se enfrenta a los preparativos de las vacaciones como una tensión añadida”, añade.

Asimismo, según el estudio ‘What Workers Want’, realizado por la compañía de selección Hays para analizar el ciclo de la vida laboral, un 53% de la población no consigue romper por completo con la rutina laboral, sintiendo la necesidad de revisar el correo electrónico y/o atender el teléfono móvil durante sus días de descanso.  Azucena Duque señala que “para entender todo esto es importante saber que nuestro cerebro funciona por costumbre, le cuestan los cambios. Si estamos acostumbrados a despertarnos y comprobar nuestro teléfono, en los primeros días de vacaciones el cerebro tiende a realizar ese hábito tan arraigado”.

Pautas recomendadas

Desde el Colegio Oficial de Psicología de Santa Cruz de Tenerife señalan que existen diferentes pautas que pueden ayudar a paliar los efectos que causa el síndrome prevacacional en aquellos que lo sufren.

La principal es identificar lo que sucede y no preocuparse por ello, ya que eso incrementa el estrés y el malestar. Planificar con tiempo el cierre de temas pendientes y aprender a delegar lo necesario así como posibles imprevistos que puedan surgir contribuirá a pensar que todo quedó organizado y relajar así los pensamientos recurrentes de preocupación que sacan a la persona del momento presente.

También como parte de la organización previa, es importante definir y planear  con tiempo las vacaciones para que esto no suponga un estrés añadido. Además, interiorizar que es un periodo de descanso merecido, y por tanto bajar la autoexigencia, ayudará a disfrutar más de este periodo.

Una vez comienzan las vacaciones es conveniente no mantener el ritmo del resto del año. Lo ideal es relajarse y olvidar los horarios y las normas. Para llegar a este punto, los primeros días hay que darse permiso para ir poco a poco dejando atrás los hábitos cotidianos e introducir la sensación de descanso y disfrute. Nota de prensa

 

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