Cuando eran las 15 horas UTC del pasado 23 de septiembre de 2022, el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) estadounidense, dependiente de la NOAA (Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica), emitía el aviso número 1 debido a la formación de la depresión tropical Ten en el Atlántico Norte, cerca de la costa de África. Fue el primer de los ocho avisos emitidos por NHC y el inicio de un evento meteorológico inédito hasta el momento.
Días previos, el mundo meteorológico (tanto profesionales como aficionados) ponía sus ojos en un área situada entre Senegal y Mauritania, que había sido clasificada por el NHC como de interés por su probabilidad de formación de un ciclón tropical.
A diferencia de las borrascas, estos ciclones se alimentan de vapor de agua en mares cálidos y necesitan un entorno relativamente estable y tranquilo para poder formarse y desarrollarse. Una perturbación incipiente, proveniente de una onda tropical africana, ganó fuerza con el paso de las horas, iniciando el fenómeno.

De Ten a Hermine y a tormenta postropical
Solo seis horas después del primer aviso emitido y de su confirmación como ciclón tropical, Ten daría paso a Hermine, ya como tormenta tropical. A las 21 UTC del día 24 Hermine se debilitaba y volvía a categoría de depresión tropical.
Hermine se desplazaba hacia el norte a una velocidad de unos 9 nudos y a pesar de que su centro estaba localizado a más de 300 km de Canarias, en esos momentos ya se registraban precipitaciones persistentes en el archipiélago canario.
Afortunadamente, las condiciones ambientales no eran favorables para que Hermine se mantuviese como tormenta, ya que se encontraba en un entorno con una marcada cizalladura en el viento (que es la diferencia del viento a distintas alturas) y se desplazaba por aguas de mar con temperaturas inferiores a las iniciales. Pocas horas después, la interacción con una vaguada que se encontraba al norte del archipiélago hizo que los restos del ciclón perdieran sus características tropicales definitivamente.
Trayectoria inédita
Según NOAA, en la cuenca atlántica se han registrado más de 2 260 ciclones tropicales desde el año 1851. Sin embargo, no ha habido en la historia un ciclón tropical con una trayectoria como la de Hermine. ¿Por qué la onda incipiente no viajó hacia el oeste a lo largo del atlántico tropical? ¿Es Hermine un caso aislado o en el futuro serán más frecuente este tipo de trayectorias? ¿Es atribuible la trayectoria anómala al cambio climático?
No podremos corroborar o descartar estas cuestiones hasta que no se analicen en profundidad los datos registrados estos días. Lo que está claro es que no tenemos registros de un ciclón tropical que se haya movido de la manera en que lo ha hecho Hermine.



