Cuento de verano «Frente al mar»

Frente al mar por Pino Lorenzo López

Había vivido siempre en el mismo lugar. Era una casa frente al mar, una casa familiar, con un patio que comunica con las habitaciones. 

Siempre quiso mantener la casa, pese a que su esposa lo tentaba con mudarse a otro lugar. Era un amante del mar, y verlo desde su habitación, había sido la imagen que le acompañara durante su vida. 

Ahora, postrado en una cama, añoraba los momentos vividos. 

Solo pedía a sus hijos una cosa, que no corriesen las cortinas, ni cerrasen las ventanas, que el mar se colase por la estancia, trayendo aromas marinos que se mezclan con la casa. 

De día podía presenciar el baile de nubes que toman distintas formas en su paso por la ventana, los rayos de sol que dibujan perspectivas imposibles, o los grupos de palomas que, en formación, pasan. 

Por las noches, el cielo estrellado invadía la habitación, y casi era capaz de tocar alguna de ellas con las manos. 

Cuando había luna llena, se quedaba atontado mirando, recorriendo cada uno de sus surcos, e imaginando paisajes infinitos. 

Hacía mucho que no pasaba por allí. Mi vida profesional me había llevado lejos del mar, y ahora por fin, volvía a recorrer los lugares de mi infancia. 

Recordé aquella ventana, siempre abierta, y quise pasar por allí. Estaba cerrada, pensé en lo peor, en el fallecimiento del viejo, o en la venta de la casa. Por la noche volví al lugar, y una luz salía de la ventana. 

Sentí una enorme felicidad como si me hubieran dado una gran noticia, y me senté debajo, como quien espera algo nuevo que va a pasar. 

Adormecido por las circunstancias caí en un profundo sueño. Cuando abrí los ojos me vi en una cama articulada, colocada a la vera de una ventana, frente al mar. 

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1 Comment

  1. Nieves Pascual
    23 agosto, 2021 at 7:43 PM

    Precioso. Siempre lo soñé así.

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