Barriguda mora (Ophioblennius atlanticus): de cuerpo oscuro y cara con motas amarillentas, es la que alcanza mayor tamaño. Le encanta esconderse en grietas y cuevas, donde solo asoma la cabeza, llamativa por la presencia de sus tentáculos supraorbitales.

Barriguda cepillo (Scartella cristata): de color verdoso y con una llamativa cresta compuesta por una serie de cirros en la nuca. Durante la noche, podemos observarla acomodada en las esponjas amarillas (Verongia aerophoba).

Barriguda moñuda (Parablennius pilicornis): sin duda, la más llamativa. Camuflada entre las algas o escondida en pequeñas cuevitas, es quizá la más difícil de ver, dada su timidez y pequeño tamaño.
Todas ellas siguen una dieta omnívora, alimentándose de la cobertura algal de las rocas y de pequeños invertebrados. Y, aunque parezca que en los pequeños charcos no tienen depredadores, son víctimas de las redes de los niños, así como de aves marinas como gaviotas y garzas.
Alberto Navarro
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