“Cuando dos caminos se separan… toma aquel que se dirija a la playa”. Hannah McKinnon

Buen tiempo, día de playa

Homenaje a los Momo: De la emoción de Tito a la camisas de naylon

“Me siento acogido; me hubiera gustado que estuviera aquí mi hermano Momo, pero creo que él está con nosotros, ahí en el mar”.

Son casi las cinco de la tarde del viernes 29 de enero de 2016, y Tito Montesdeoca Santana, ahora el mayor de los Momo, espera vestido de punta en blanco  a que comience el homenaje que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y esta página web han impulsado en reconocimiento a la entrega altruista, a la valentía y al heroísmo de los tres hermanos, como diría poco después el concejal Sergio Millares.

Amigos de toda la vida, la familia, muchos playeros y algunos curiosos asisten al homenaje que se celebra en el paseo a la altura de calle Olof Palme y en el que han actuado dos grupos de música, se ha tocado dos veces el Somos costeros y han hablado dos concejales. Todo por partida doble que no merecen menos Momo (fallecido en septiembre de 2015), Tito y Ramón, los hermanos Momo, responsables del salvamento unas 300 personas en los tiempos en los que la llegada en tropel del turismo cogió tan de improviso a la playa que no había ni servicio de salvamento.

Los hermanos Momo cubrieron durante cerca de 40 años el papel de rescatadores de forma desinteresada y en situaciones a menudo dramáticas.

Además de Millares, que destacó la obligación del Ayuntamiento de reconocer a las personas que han hecho algo por la comunidad y prometió una placa en memoria de los Momo, intervino el concejal José Eduardo Ramírez. “Un pueblo que sabe que conocer a los suyos es un pueblo importante, siéntanse grandes, porque los son”, dijo el titular de Ciudad de Mar.

A Francisco Bello (Pacuco Bello), la emoción se le apelotonó en la garganta cuando le tocó intervenir en la ceremonia. Unos aplausos cómplices le dieron el jacío necesario para que el Playero de Honor (el único reconocido por el Ayuntamiento junto a los Momo) enhebrara la historia que había venido a contar.

Pacuco habló de su relación de muchos años con Momo, y de aquella vez que iban paseando y a la altura “de la casa de Padorno” se dieron cuenta de que había una pareja en dificultades en el agua. “Momo me dijo: ‘Pacuco tu coges a la mujer y yo al hombre. No fue difícil porque fue en un escalón que los de aquí conocemos; los sacamos y después vino la policía, se los llevaron a la Casa de Socorro … Fue un susto”.

A los tres meses, momo y Pacuco recibieron un aviso de Correos para recoger un paquete. “Había una nota que ponía ‘gracias por salvarnos la vida’ y dos camisas de nylon, que estaban de moda en aquella época”.

Tito, flamante con su terno de color claro, fue el encargado de cerrar el acto. Dio las gracias a todos desde “la plaza de los hermanos Momo”, y ya lo dejó dicho.

 

 

 

 

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