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Editorial: Mimar y respetar el acuario natural de Los Lisos

No puedo ocultar la devoción personal que tengo por Los Lisos y la naturaleza que allí se cobija. Son muy pocos los días del año en los que, con la marea vacía, dejo de ir a recorrer y contemplar este maravilloso micro mundo natural que tenemos a 40 metros de nuestra gran ciudad.

Muy pocos sitios en el mundo civilizado tienen la oportunidad de poseer este paraíso natural a solo tres pasos de sus casas. Sin duda, Los Lisos, junto con Las Barras, son espacios únicos, magníficos y muy frágiles, sumamente delicados ante la presión urbana.

Llega la primavera, llega el buen tiempo, llega la chiquillería y nuestro mimado acuario, consolidado en los frescos días de nuestro corto invierno, sufre el «acoso natural» de los más pequeños, que se divierten cazando cangrejos y recolectando estrellas de mar, erizos, etc. Cuanto más escaso es el animalito, más importante se vuelve la captura y el regocijo. Es una pena que, con la complicidad de algunos adultos, el refugio natural de estas rocas y charcos sufra la falta de conciencia sobre la naturaleza por parte de nuestra juventud.

Cada vez que asume el cargo un nuevo Concejal de Playa, le explicamos que sería muy bueno crear una campaña de concienciación sobre la naturaleza en la playa de Las Canteras. Sería conveniente formar equipos de «educadores ambientales» que aparezcan cada vez que haya marea vacía en Los Lisos y, también, en La Barra, para explicar a niños y adultos que debemos cuidar y mimar nuestra naturaleza, educarlos sobre cómo tratar con delicadeza a los pequeños habitantes de este espacio y enseñarles a devolverlos con cariño al mar. En resumen, enseñarles a cuidar y respetar nuestro acuario, y, por supuesto, sin olvidarnos de reprender a aquellos que maltratan con agresividad a los seres vivos que comparten este mundo con nosotros. Con esta idea, hay muchas formas de financiarla. Se podrían salvar a miles de cangrejos, estrellas de mar y algunas otras especies marinas, sin contar con la multitud de pequeños pulpos que se salvarían de una muerte segura.

Desde aquí queremos aportar nuestro granito de arena en la conservación de cualquier espacio natural y su biodiversidad, alentando a los padres a inculcar en sus hijos el disfrute de la naturaleza y sus habitantes, observándolos, respetando su entorno, mimándolos y protegiéndolos. Si logramos educar a nuestros hijos en el cuidado de la naturaleza, sus valores como personas bondadosas estarán garantizados.

Tino Armas

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